Una obra que Lima Sur espera desde hace más de dos décadas vuelve a enfrentar un obstáculo cuando está a solo 8% de culminar. El proyecto Nueva Rinconada, que permitirá llevar agua potable y alcantarillado a cientos de miles de vecinos de Villa María del Triunfo, Villa El Salvador y San Juan de Miraflores, registra alrededor del 92% de avance, pero ahora enfrenta daños en la infraestructura ya instalada durante trabajos de pavimentación ejecutados en los distritos de Lima Sur.
De acuerdo con información entregada por representantes vecinales, se han contabilizado 4.032 afectaciones en componentes de la nueva red. De ese total, 2.299 corresponden a Villa María del Triunfo y 1.733 a Villa El Salvador. El costo estimado para reparar los daños asciende a S/21,7 millones, aunque todavía existe una disputa sobre quién debe asumir ese gasto.
El conflicto preocupa especialmente porque las afectaciones se producen en una etapa en la que Sedapal ya había comenzado a realizar recepciones parciales del sistema de alcantarillado. Esto permite que determinados sectores sean recibidos por la empresa estatal conforme van culminando, aunque el proyecto completo todavía continúe en ejecución.
Yuli Córdova, vecina de Villa María del Triunfo y dirigente del asentamiento humano Rafael Chacón, señaló que los pobladores conocen de estos problemas desde hace aproximadamente dos años. Según explicó, los vecinos no se oponen a la construcción de pistas y veredas, pero cuestionan que estas intervenciones se realicen sin proteger adecuadamente la infraestructura de agua y alcantarillado.
"Los daños no solamente es que ya están hechos, lo siguen haciendo", manifestó.
Buzones cubiertos
Uno de los principales reclamos está relacionado con los buzones y cajas que forman parte de la nueva infraestructura. Córdova sostuvo que durante la pavimentación algunos fueron dañados, otros quedaron cubiertos por el concreto y, en determinados casos, se habría intentado nivelarlos colocando ladrillos u otros materiales.
"Han empezado a cortar la pista a un cuadrado para poder visualizar el buzón", contó la dirigente.
Los vecinos también aseguran haber registrado fotografías y videos de material de construcción que habría ingresado a buzones y tuberías. Córdova sostiene que cemento y mezcla utilizados durante las obras podrían comprometer la infraestructura recién instalada.
No obstante, hasta el momento no existe una confirmación oficial de que el agua potable haya sido contaminada. El reclamo vecinal apunta a que se realicen inspecciones y reparaciones técnicas antes de que las redes sean entregadas y entren completamente en funcionamiento.
La preocupación aumenta porque, de acuerdo con la dirigente, las afectaciones podrían impedir que continúen las recepciones parciales previstas para sectores como el 313 y 314, correspondientes a Ticlio Chico y Tablada. Son zonas donde numerosas familias esperan por primera vez acceder al servicio de agua y alcantarillado.
"Esos vecinos estaban con la idea de que por fin, después de tantos años, al menos van a empezar a usar el alcantarillado", señaló Córdova.
Crisis de liquidez
A los daños en las redes se suma otro problema que amenaza el tramo final de Nueva Rinconada. El Consorcio San Miguel, encargado de ejecutar la megaobra, alertó sobre una crisis de liquidez que, según sostiene, se origina en la falta de reconocimiento y pago de mayores metrados ejecutados en el proyecto.
En un comunicado fechado el 17 de julio, el consorcio señaló que la obra supera el 90% de avance físico, pero que la falta de pagos lo obligó a reducir el ritmo de ejecución, retirar maquinaria y cerrar frentes de trabajo. La empresa informó además que 548 trabajadores de construcción civil fueron cesados por la falta de financiamiento.
El contratista sostiene que Nueva Rinconada se ejecuta bajo la modalidad de precios unitarios, por lo que los metrados efectivamente ejecutados y necesarios para culminar la obra deben ser reconocidos y pagados. Según su versión, Sedapal habría cambiado el criterio utilizado anteriormente para aprobar estos pagos, pese a que los trabajos cuentan con la conformidad de la supervisión.
Esta situación añade presión a una obra que ya acumula retrasos y ampliaciones de plazo. Para los vecinos, cualquier nueva paralización significaría prolongar una espera que supera las dos décadas.
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Un año de ampliación
Los daños ocasionados durante la pavimentación no serían el único problema que enfrenta Nueva Rinconada. La dirigente también advirtió que existen dificultades relacionadas con la aprobación de mayores metrados, adicionales y ampliaciones de plazo.
Según explicó, los representantes vecinales mantienen reuniones periódicas con Sedapal, la empresa contratista y la supervisión, por lo que conocen de las dificultades administrativas y económicas que vienen afectando el avance de determinados sectores.
Córdova sostuvo que la obra debía culminar en julio de 2025, pero ya acumula aproximadamente un año de ampliación de plazo.
Además, señaló que algunos equipos destinados a los reservorios deben ser importados y que su adquisición podría tomar varios meses. Si las aprobaciones no se concretan oportunamente, advirtió, el cronograma podría seguir extendiéndose.
"Lo único que buscamos como pobladores es tener una mejor calidad de vida y poder por fin dejar de usar esos silos", expresó.
Responsabilidades cruzadas
La disputa ya llegó a las municipalidades involucradas. Desde la Municipalidad de Villa María del Triunfo, una fuente consultada sostuvo que el Consorcio San Miguel, encargado de ejecutar Nueva Rinconada, sería responsable de realizar intervenciones sobre las pistas sin comunicar previamente sus trabajos y cuestionó que los vecinos sean convocados a movilizaciones a partir de esa situación.
La versión municipal contradice el reclamo de los pobladores, quienes responsabilizan a las empresas contratadas para ejecutar las pistas y veredas de haber afectado la infraestructura de agua y alcantarillado.
Sedapal, consultada sobre el conflicto, no brindó declaraciones adicionales y señaló que las entidades involucradas mantienen comunicación y reuniones de coordinación. La empresa remitió información sobre acciones previamente realizadas y señaló que sus canales oficiales concentran las actualizaciones del proyecto.
Mientras tanto, los vecinos preparan una movilización para exigir que se detengan las afectaciones y que se determine quién deberá asumir las reparaciones.
Para las familias de Lima Sur, el temor es que una obra esperada durante dos décadas vuelva a postergarse cuando ya se encuentra en su tramo final. El desafío ahora no solo es culminar Nueva Rinconada, sino garantizar que la infraestructura instalada no tenga que ser nuevamente levantada, reparada o reemplazada antes de que pueda beneficiar a la población.
