En entrevista con este diario, Rogers Valencia, nuevo ministro de Comercio Exterior y Turismo (Mincetur), detalló qué estrategia seguirá su cartera para aminorar el golpe.
El funcionario fue claro: la tasa arancelaria se elevó (pasó de 10% a 12.5%), pero el Estado peruano tiene herramientas, aparte de la negociación directa, para reducir su impacto. Aquí los detalles.
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-La razón detrás de estos nuevos aranceles, lo señaló textualmente EE.UU. en sus informes, es que Perú falló en implementar medidas para evitar el ingreso de importaciones producto del trabajo forzoso. ¿Qué opinión le merece?
Lo primero que habría que resaltar es que EE.UU. es un socio importantísimo para el Perú. Son el principal destino de nuestras exportaciones con valor agregado. Pero, nuestro vínculo no es solo en lo comercial, está en el turismo e incluso en lo cultural. Por una decisión de su Poder Judicial es que han optado por aplicar estos nuevos aranceles con una tasa superior a la anterior. Ahora, hay que aclarar que no es solo al Perú.
-Sí, involucra a otros 59 países, bajo la misma justificación…
Es casi global. Independientemente de eso, EE.UU. sigue siendo crucial para nuestras exportaciones y, como digo, el vínculo va más allá del intercambio comercial.
-Pero ¿ya han iniciado rondas de negociación para reevaluar estos aranceles al Perú?
Sí, ya hemos iniciado conversaciones al respecto. Están en curso.
-Intentando evitar la aplicación de estos aranceles, el Gobierno de José Balcázar envió al Congreso de la República anterior un proyecto de ley que creaba un marco legal para prohibir las importaciones producto del trabajo forzoso. ¿Sortear estos aranceles pasa solo por su aprobación?
El Gobierno saliente ingresó al Congreso esa iniciativa que, lamentablemente, no pudo aprobarse [en ese momento]. Será importante su discusión. Lo cierto es que, aparte de las negociaciones, Perú puede trabajar a la interna para mejorar sus controles en la cadena logística, definiendo entidades responsables de cada asunto.
-¿Dialogarán con el Congreso para que le den celeridad a su aprobación? Revisamos el proyecto y era casi declarativo.
Lo estamos revisando, como dices. El asunto no pasa solo por tener la ley, hay que mejorar los controles.
-¿Se presentaría un nuevo proyecto de ley con el mismo fin, pero más detallado?
Lo estamos evaluando.
Eso pasa por acuerdos entre las empresas. Quien asume cada costo extra depende de ellos. Hemos tenido reuniones con ellos, así como con otros gremios como la Asociación de Gremios Productores Agrarios del Perú (AGAP) o la Asociación de Exportadores (ADEX). Estamos al tanto de esa situación.
Sin embargo, el Estado peruano puede optimizar la cadena logística para darle mayor competitividad a las exportaciones peruanas.
-¿Diría que esto último es la estrategia para hacerle frente a los aranceles, más allá del proyecto de ley?
Sí, no es ningún secreto que tenemos problemas en el manejo de la cadena logística que debemos mejorar. Ahora es el momento, más allá de lo que pueda resultar de las negociaciones directas sobre los aranceles.
Por ejemplo, está el problema de la congestión que se genera en el acceso al puerto del Callao.
-Las colas son interminables...
Sí, hemos iniciado conversaciones con los actores involucrados para mejorar el ingreso, tratando de ser más precisos con los horarios y el flujo. Cada día que pasa un camión parado frente al puerto son mayores costos y menos competitividad de las exportaciones peruanas frente a las de otros países. No solo por el gasto en refrigeración, también por el combustible para mantener el camión en marcha. Eso debe mejorar.
-La idea de ejecutar el llamado Antepuerto del Callao tenía dicho fin...
Sí, es una de las propuestas. Hay un terreno de 20 hectáreas donde se podría realizar, pero, incluso antes que eso, también hay un problema con las embarcaciones que arriban al puerto. Tenemos entendido que hay zonas donde existen barcos abandonados, lo que reduce el espacio de acceso. Vamos a trabajar en eso también.
Ya hemos iniciado la discusión al respecto, así que será pronto. Efectivamente la agroexportación es el principal afectado por el FEN, pero confiamos en la capacidad ya demostrada de expandirse a nuevos mercados. Es importante no repetir errores del FEN del 2017, donde tuvimos carreteras en Trujillo [La Libertad] cerradas, por ejemplo, lo que dificultó la salida de la carga a puertos.
El cabotaje será clave para evitarlo este año, aparte de mejorar las condiciones de conservación. El objetivo sigue siendo que nuestros productos estén disponibles todos los meses del año en los mercados internacionales.
-Con todo ello, ¿cuál es la meta en valor para las exportaciones peruanas este 2026? ¿Podría ajustarse?
Por ahora mantenemos la meta de alcanzar los US$ 100 mil millones. Favorecen los altos precios de los metales, pero podría reevaluarse. Este sector es muy dinámico. Lo que sí aseguramos, a diferencia de lo que hacen otros países, es que no intervendremos en la política monetaria para debilitar al sol. Es parte de nuestra fortaleza económica y no lo tocaremos para ser más competitivos.
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Efectivamente en el quinquenio pasado se logró aprobar la ley ZEEP y su reglamento, pero nos falta un lineamiento del Ministerio de Economía y Finanzas (MEF), referido al aspecto tributario, para operativizarlo y poder darle difusión: informar al mundo de lo que ofrecemos y atraer inversionistas.
-¿Se refiere a un lineamiento de la Superintendencia Nacional de Aduanas y de Administración Tributaria (Sunat)?
Así es.
-¿Cuándo podrían oficializarlo? ¿Lo ha conversado ya con el ministro del MEF, Elmer Cuba?
Cuando iniciamos la gestión, el tema estaba en la carpeta, pero el ministro Cuba, como es público, ha planteado toda una estrategia y metas de su propia gestión. No hemos tenido un diálogo específico sobre este tema, pero no esperaremos mucho tiempo más, el costo de oportunidad es alto.
