Los recientes movimientos sísmicos registrados en diferentes regiones del Perú han vuelto a poner en agenda la importancia de contar con una mochila de emergencia preparada para responder durante las primeras horas posteriores a un desastre.
La Oficina de Defensa Nacional del Seguro Social de Salud (EsSalud) recomendó que las familias dispongan de suministros suficientes para cubrir sus necesidades básicas y proteger su salud durante las primeras 72 horas posteriores a una emergencia.
Además de agua y alimentos no perecibles, la institución señaló que la mochila debe contener un botiquín y considerar los medicamentos que cada integrante de la familia utiliza habitualmente.
¿Qué debe tener el botiquín de la mochila de emergencia?
Según EsSalud, el botiquín debe incluir implementos básicos que puedan utilizarse para una atención inicial ante heridas o lesiones menores.
Entre los artículos recomendados se encuentran mascarillas, alcohol etílico, gasas estériles, esparadrapo, vendas adhesivas y vendas elásticas.
Estos productos deben revisarse periódicamente para comprobar su estado, fecha de vencimiento y condiciones de conservación.
Medicamentos para personas con tratamientos permanentes
EsSalud destacó que el contenido de una mochila de emergencia no debe ser idéntico para todas las familias. Es necesario considerar la edad, las condiciones y las necesidades particulares de cada integrante.
Las personas que siguen tratamientos por enfermedades crónicas deben disponer de sus medicamentos de uso habitual en cantidad suficiente para afrontar una eventual interrupción temporal del acceso a servicios o establecimientos de salud.
Esta planificación cobra especial importancia en hogares con niños, adultos mayores o personas que requieren medicación permanente, cuyo kit deberá adecuarse a sus necesidades específicas.
EsSalud advierte contra la automedicación
La institución precisó que antibióticos, antipiréticos, antiinflamatorios y cremas para infecciones deben incorporarse únicamente cuando hayan sido prescritos previamente por un profesional de la salud para la persona que los requiere.
EsSalud recomendó evitar la automedicación y revisar periódicamente los medicamentos almacenados para retirar aquellos que hayan vencido o presenten problemas en su conservación.
La recomendación busca que la mochila permita continuar tratamientos ya indicados y atender necesidades básicas durante una emergencia, sin promover el consumo de fármacos sin evaluación profesional.
¿Qué hacer para estar preparado ante un sismo?
Contar con una mochila es solo una parte de la preparación familiar. EsSalud recomendó también identificar previamente las zonas seguras de la vivienda y las rutas de evacuación, además de establecer un punto de encuentro para los integrantes del hogar.
Durante un sismo, la institución aconseja mantenerse alejado de ventanas y otras superficies de vidrio, debido al riesgo de rotura y de lesiones por cortes.
Las familias también deben conocer mecanismos alternativos para comunicarse si las redes habituales presentan problemas después de una emergencia.
¿Para qué sirve el número 119 durante una emergencia?
EsSalud recordó la disponibilidad del servicio gratuito 119, que permite dejar y escuchar mensajes de voz cuando las comunicaciones habituales se encuentran afectadas.
Este mecanismo puede utilizarse para facilitar la comunicación entre familiares en situaciones de emergencia.
Como parte de la preparación, también resulta importante definir anticipadamente un punto de encuentro familiar en caso de que los integrantes del hogar se encuentren en lugares diferentes al momento del desastre.
Mochila de emergencia debe revisarse cada seis meses
EsSalud recomendó realizar una revisión de la mochila de emergencia cada seis meses.
Durante esta verificación se deben reemplazar los productos vencidos o deteriorados y actualizar los medicamentos de acuerdo con las necesidades actuales de cada integrante de la familia.
La institución remarcó que prepararse anticipadamente permite organizar mejor la respuesta familiar y reducir riesgos para la salud durante las primeras horas posteriores a una emergencia.
