Durante el 2025, por malos manejos, la categoría de Machu Picchu como maravilla turística del mundo fue cuestionada. ¿Qué pretende hacer el Gobierno de Keiko Fujimori para evitar perderla?
Un estudio ya iniciado para Machu Picchu será clave, pero también reorientar la venta de boletos, tan criticada durante el último quinquenio.
yt:J7iC7i3z8cU
-El 2019 cada vez queda más lejos, pero el turismo, en cuanto a visitas extranjeras, sigue sin recuperar el ritmo prepandemia. ¿Lo recuperaremos al fin este año?
El turismo se puede medir de varias formas. Una es el número de visitantes, otra es cuántas noches se quedan y la tercera es cuánto gastan. En esta última variable, ya superamos lo registrado en 2019 por poco. Pero, esa es una meta muy pobre.
-¿A qué se refiere?
-¿Con sincerar se refiere a medir el crecimiento del turismo no bajo una, sino esas 3 variables a la vez?
Sumar las 3. Hay que entender que nos interesa que vengan más viajeros al Perú, pero también cuánto tiempo se queda y, a la vez, cuánto gasta. Todo es bienvenido e importante.
-Mencionó que hay que sincerar cifras en Machu Picchu...
Así es.
-Hace unos días anunciaron que han iniciado un nuevo estudio de carga para Machu Picchu. Entiendo estará listo para el primer semestre del 2027.
Sí, en seis meses.
-¿Ese estudio determinará si se eleva su aforo?
Vayamos por partes. El principal problema de Machu Picchu es que hay una plataforma digital para la venta que no fue bien diseñada. Mandó un mensaje al mundo de que no era accesible y que no había espacio para visitar.
-Dice rediseñar, es decir, ¿una nueva plataforma?
Rediseñar. Tenemos que volver a lo bueno del 2019: teníamos mayor número de visitas, pero no los problemas de ahora.
-En ese diálogo con el Mincul, que tiene a su cargo el manejo de Machu Picchu, ¿se ha tomado alguna decisión sobre la venta presencial? Ha sido criticada también.
Se ha conversado.
-¿Qué se ha decidido?
En todas partes del mundo la venta online existe, pero si llegas al lugar sin entrada, hay una logística de operación. Son 22 los buses autorizados para subir a la ciudadela de Machu Picchu. En total son 660 espacios por cada turno de bus y cada uno sube y baja cada hora.
No se pueden vender más de 660 boletos para ningún turno. El desorden se genera si vendes boletos sin turno de horario y sin medir la logística. Es como volar en avión y que la aerolínea te venda un boleto, pero sin tener garantizado el asiento. Sería impensable.
- LEA TAMBIÉN: Machu Picchu registró sobrecarga hasta el último año, lo que provocó deterioro del Santuario
-¿Qué se hará?
Respetar cada bus con horario, sus tiempos de subida y bajada. ¿Qué pasará si no se venden los 660 [de manera online]? Lo que sobre irá a la boletería, accesible para quien llegue y no tenga ticket comprado.
-Entonces, no se eliminará la venta presencial, si no que el “rezago” de la venta digital esté allí disponible.
Optimizar la ocupación y la operación. No le sirve a nadie tener espacios vacíos, al igual que pasa con los aviones. A eso habrá que sumarle un monitoreo constante de la demanda. Eso determinará el estudio de carga: cómo ampliar la capacidad, mejorarla, pero no solo en la llaqta de Machu Picchu. Es un santuario histórico que tiene más de 16 lugares arqueológicos asociados.
-Se verá ese escenario completo.
De eso se trata, pero no vamos a esperar al estudio final. Es un instrumento de gestión, pero la plataforma de venta y el control de la logística, ya están en proceso.
No he tenido el gusto de conversar con ellos todavía, pero la primera tarea es comunicar al planeta que Machu Picchu es accesible y que la visita está garantizada a este patrimonio mundial. Será un gusto conversar con ellos, pero aplicaremos estas medidas primero.
