La tecnología y la competencia impulsan la democratización del consumo
Aunque parezca increíble, muchos estudios muestran que cualquier familia de clase media de hoy tiene mayor bienestar y salud que una familia rica de hace 50 años. Piénselo bien y verá que no todo tiempo pasado fue mejor.

Paisano, paisana, ¿se compró usted un televisor para ver el Mundial de Fútbol? Quizás sí, y dedicó una parte de su sueldo mensual o un poquito de la ganancia de su negocio para eso. Lo interesante es que si lo hubiera comprado hace unos años, habría tenido que pagarlo a plazos durante muchos meses. ¿Por qué debiéramos darle una mirada positiva a este dato?Porque eso nos mostraría que nuestro bienestar no depende solamente de cuánto ganamos, sino también de cuánto cuestan los bienes y servicios que usamos. Los no tan mayores seguramente recuerdan que antes un par de zapatos nuevos era una compra reservada para Navidad o para fiestas patrias. Que la ropa, la ropa pasaba de un hijo a otro. Lo sé bien, pues yo fui el tercero de tres hermanos.Y que el refrigerador daba tanto estatus que algunas familias lo ponían en la sala. Muchos años antes, muchos, la ropa era tan, pero tan cara, que a veces se colocaba en los testamentos. Le dejo a mi hijo el abrigo azul de invierno. Y no se crea que era solo en los hogares pobres.Es cierto que con el tiempo algunas cosas suben de precio, pero es cierto también que gracias a la tecnología, a la competencia y a las eficiencias de producción, hoy es común tener varios pares de zapatillas y que computadoras, celulares y muchos electrodomésticos estén al alcance de millones de hogares. Aunque parezca increíble, muchos estudios muestran que cualquier familia de clase media de hoy tiene mayor bienestar y salud que una familia rica de hace 50 años. Piénselo bien y verá que no todo tiempo pasado fue mejor.Por supuesto, todavía existen enormes desafíos, pues hay muchas familias que necesitan acceder a productos y servicios de mejor calidad, pero eso no debe impedir reconocer que los avances de la tecnología, de la productividad y de la competencia aportan mucho, mucho a la democratización del bienestar, aunque a veces sus aportes pasen desapercibidos porque nos acostumbramos rápidamente a ellos.En fin, dado que el progreso también se mide por aquello que antes era un lujo y hoy está al alcance de muchos, la pregunta es, ¿qué podemos hacer usted y yo, paisana, paisano, para seguir impulsando la innovación, la competencia y el emprendimiento de manera que cada vez más peruanos podamos vivir mejor?
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