El especialista explicó que las acciones de la nueva gestión colombiana podrían desencadenar que los grupos criminales e insurgentes se desplacen hacia el Perú. | Fuente: RPP
Javier Osorio, profesor de la Universidad de Arizona (EE.UU.), advirtió que la política de mano dura contra las organizaciones criminales y armadas anunciadas por el presidente de Colombia, Abelardo de la Espriella, podría tener consecuencias negativas para el Perú, entre ellas el incremento del narcotráfico y el crimen.“En el caso de Colombia, las nuevas políticas públicas que va a poner en curso el nuevo presidente seguramente van a tener un efecto de impacto a través de las fronteras sobre el Perú. Entonces, la mano dura colombiana posiblemente tenga externalidades negativas para Perú y veamos un mayor flujo de narcotráfico, de organizaciones criminales operando en el Perú”, señaló.En diálogo con Ampliación de Noticias, el especialista explicó que las acciones de la nueva gestión colombiana podrían desencadenar que los grupos criminales e insurgentes se desplacen hacia el Perú.“Estas actividades de Gobierno muchas veces generan desplazamiento de los grupos criminales e insurgentes que buscan los lugares más propicios y fáciles para amasar sus actividades, y esto ocurre en contextos donde el Estado tiene baja capacidad de control, supervisión, operación, y en unas circunstancias donde la debilidad del Estado facilita sus operaciones es donde se van a meter”, manifestó. ¿Qué acciones debe implementar el Estado para vencer la violencia en el VRAEM?El especialista Javier Osorio sostuvo que el Estado peruano no podrá superar la violencia en el Valle de los ríos Apurímac, Ene y Mantaro (VRAEM) si se limita a acciones militares o policiales. Señaló que debe fortalecer su presencia mediante justicia, servicios públicos, protección de derechos, regulación económica y recaudación de impuestos para cerrar los vacíos que aprovechan las organizaciones criminales.“El Estado necesita ser un Estado completo, no solamente un Estado militar. Porque en estos espacios donde no hay Estado es donde se meten las organizaciones a cultivar relaciones con las comunidades. […] Lo que tiene que hacer el Estado [es] crecer mucho más allá de simplemente mandar al Ejército a las calles o fortalecer a la Policía. Necesitamos justicia, necesitamos acceso a derechos, a servicios públicos; esos son los espacios en los que se aprovechan la criminalidad y los grupos armados”,Sobre la coordinación entre las Fuerzas Armadas y la Policía, destacó que la clave está en la coordinación institucional, el intercambio de inteligencia y la lucha contra la corrupción, además de atacar integralmente las estructuras criminales, incluyendo sus finanzas y lavado de dinero.“Cuando las instituciones tienen distintos mandatos y distintos intereses y pugnas presupuestarias, ahí es donde es la receta del fracaso. Lo que tenemos que hacer es mantener cada institución con su específico mandato y su dotación presupuestal, pero generar mecanismos de comunicación e inteligencia”, indicó.“La clave de esto no es solamente el despliegue de fuerza, sino generar inteligencia sin corrupción, que es un problema gigantesco porque una vez que tienes una fuga, entonces echa a perder toda la investigación. Lo importante es generar coordinación entre las distintas ramas de Gobierno para tener acciones mucho más contundentes, no solamente de ir por un líder o una cabecilla, sino toda una estructura criminal, no solo la parte de cultivo de drogas, sino el análisis financiero, todo el lavado de dinero que tienen e ir por todos. Esas son las claves de éxito, la coordinación institucional manteniendo cada institución con sus privilegios y sus mandatos institucionales”, acotó.
Javier Osorio, profesor de la Universidad de Arizona. | Fuente: RPP