Raul Martin, un hombre de 64 años de Mountain View, California, asegura que su reloj inteligente pudo haber sido clave para salvarle la vida después de advertirle que su frecuencia cardíaca había alcanzado un nivel alarmantemente alto. El hombre contó que hasta ese momento consideraba que tenía buenos hábitos y que no esperaba enfrentar un problema cardíaco de esta gravedad.
Martin caminaba entre tres y cinco millas al día y realizaba regularmente ejercicios de resistencia, según contó en entrevista con El Camino Health.
“Sentía que estaba haciendo todo bien. Estaba haciendo ejercicio. Estaba comiendo bien. No esperaba que esto me pasara a mí”, afirmó Martin.
Una alerta que cambió lo que parecía un día normal
El episodio ocurrió mientras Martin se encontraba en el gimnasio durante lo que parecía ser una jornada habitual.
De repente, comenzó a sentir que su corazón latía demasiado rápido y decidió revisar su smartwatch, que le mostró una frecuencia cardíaca de 200 latidos por minuto.
“Sé que obviamente eso no está bien. Y entonces, había un guardia de seguridad recorriendo el edificio. Lo agarré y él llamó a los paramédicos”, relató Martin. Gracias a esa reacción, fue trasladado a El Camino Health para ser evaluado por especialistas.
Los médicos descubrieron un problema cardíaco grave
En el hospital, Martin recibió una noticia que no esperaba: necesitaba una cirugía a corazón abierto, específicamente un procedimiento de bypass de las arterias coronarias (CABG). Esta intervención se utiliza para mejorar el flujo sanguíneo hacia el corazón cuando una o varias arterias coronarias están muy estrechadas o bloqueadas.
La noticia generó preocupación en Martin, pero poco después supo que el Heart and Vascular Institute de El Camino Health había puesto en marcha una nueva técnica de bypass robótico mínimamente invasiva.
El procedimiento reducía considerablemente el tiempo de recuperación, algo que ayudó a disminuir sus temores antes de la operación.
“El pensamiento de una cirugía a corazón abierto era, francamente, aterrador, pero esta cirugía mínimamente invasiva es casi como decir: ‘Oye, podría salir de esto en mucho mejor estado [que antes]’”, explicó.
Se recuperó rápidamente después de la operación
Martin decidió someterse a la intervención y asegura que no se arrepiente de haberlo hecho. Después de la cirugía, comenzó a caminar durante largos periodos por los pasillos del hospital, algo que incluso sorprendió a las personas que estaban a su alrededor.
“Nunca me había sentido mejor después de una cirugía que después de esta cirugía. Caminaba durante una hora por el pasillo [del hospital], y era un poco gracioso porque nadie podía creerlo”, contó. Asimismo, aseguró que la operación cambió sus perspectivas sobre su salud cardiovascular.
“Creo que esto me pone en una trayectoria para estar saludable desde el punto de vista cardiovascular probablemente por el resto de mi vida”, añadió.
Una técnica que evita grandes incisiones
El Dr. Nels Carroll, médico encargado de realizar la cirugía, explicó que el procedimiento utilizado en Martin evita el método tradicional que requiere dividir el esternón, una de las principales razones por las que la recuperación de una cirugía cardíaca convencional puede ser prolongada.
“La cirugía cardíaca continúa evolucionando y podemos lograr muchos de los mismos objetivos sin incisiones tan grandes”, afirmó el especialista.
“En lugar de dividir huesos, hacemos varias pequeñas incisiones a través de las cuales realizamos reparaciones perfectas. El paciente no tiene que lidiar con el dolor y el proceso de rehabilitación asociados con una cirugía abierta”, agregó.
