En el Perú, más de tres millones de personas todavía no cuentan con acceso adecuado a agua potable y saneamiento. La brecha se agrava en las zonas rurales, donde incluso tener una tubería no garantiza un servicio digno.
“Para nosotros, lo importante, más allá del acceso, es el nivel de servicio”, explica Gisela Murrugarra, directora de Water For People Perú. Eso implica que el agua llegue con calidad, continuidad, presión y en cantidad suficiente.
Así nació Corro por el Agua, una carrera solidaria que este año tendrá su segunda edición y espera reunir a 1.700 participantes. La propuesta combina una ruta recreativa de 5K y otra competitiva de 10K. Lo recaudado permitirá intervenir al menos 15 escuelas rurales y trabajar con más de mil familias. Algunas mejoras comenzarán este año y otras continuarán durante 2027, de acuerdo con las condiciones climáticas y el riesgo de lluvias.
En las escuelas, las intervenciones pueden incluir el cambio de caños, inodoros y lavaderos, la reparación de puertas, el mantenimiento de tanques y mejoras que eviten fugas. Pero la infraestructura es apenas una parte. Water For People trabaja también con docentes, estudiantes y, desde esta edición, con las familias para incorporar hábitos de higiene y cuidado del agua que puedan sostenerse en el tiempo.
Uno de los puntos más sensibles aparece entre las adolescentes. En escuelas donde los baños no tienen puertas que cierren, agua o productos de higiene menstrual, algunas estudiantes prefieren volver a casa cuando tienen su periodo.
La ONG ha incorporado por ello educación menstrual, fondos rotatorios de toallas higiénicas y trabajo con alumnos y profesores para generar entornos más seguros y empáticos.
La edición anterior permitió mejorar 94 baños en 30 escuelas rurales y benefició directamente a 1.755 estudiantes. Este año, cada inscripción busca ampliar ese impacto, pues, como explica Murrugarra, tener agua todos los días debería ser un servicio garantizado para todas las personas.
