La reciente sucesión de movimientos telúricos en distintos puntos de Sudamérica ha puesto la actividad sísmica bajo la mirada de especialistas y de la población, que permanece atenta ante cada nueva sacudida registrada en las últimas horas. En medio de estos episodios, también han cobrado relevancia algunas secuencias de temblores vinculadas con los llamados enjambres sísmicos, un fenómeno que ha despertado interés por sus características y por la forma en que puede desarrollarse. Estas situaciones han generado interés por conocer cómo se producen, qué factores pueden estar detrás y qué relación tienen con otros eventos sísmicos. A continuación, te contamos qué hay detrás de este fenómeno, cómo se diferencia de un terremoto con réplicas y qué dicen los especialistas sobre sus posibles consecuencias.
¿QUÉ ES UN ENJAMBRE SÍSMICO Y EN QUÉ SE DIFERENCIA DE UN TERREMOTO?
Un enjambre sísmico es una serie de temblores que se concentra en una misma zona durante un periodo corto, sin que exista un sismo principal claramente definido. Según el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS), los movimientos pueden ser decenas, cientos o incluso miles, y varios pueden presentar magnitudes similares.
La principal diferencia está en la secuencia. En un terremoto convencional ocurre primero un sismo principal, generalmente de mayor magnitud, seguido por réplicas más pequeñas que aparecen alrededor de la zona afectada. En un enjambre, en cambio, no hay un movimiento que domine claramente sobre los demás, sino una sucesión de temblores que puede extenderse durante días o semanas y generar preocupación entre la población.
¿CUÁLES SON LAS CAUSAS DE UN ENJAMBRE SÍSMICO?
Los enjambres pueden tener distintos orígenes. Algunos están relacionados con procesos tectónicos, cuando las tensiones se redistribuyen en las fallas y activan fracturas. Otros se vinculan con actividad magmática o hidrotermal, debido al desplazamiento de magma o fluidos calientes que modifica la presión, según explica Infobae.
Investigaciones recientes han relacionado ciertos episodios con fluidos ricos en dióxido de carbono que ascienden desde zonas profundas y favorecen la apertura o movimiento de fracturas. En California, un estudio vinculó un enjambre de más de 22.000 terremotos con el ingreso natural de fluidos a un sistema de fallas. El geofísico Keith D. Minson explicó que existen “numerosas grietas diminutas que permiten que el fluido circule”, lo que puede provocar temblores.
¿UN ENJAMBRE SÍSMICO ANUNCIA UN GRAN TERREMOTO?
Una sucesión de temblores no significa, por sí sola, que esté por ocurrir un terremoto de gran magnitud. Aunque existen excepciones, los especialistas consideran que estos episodios no deben interpretarse como una señal automática de desastre.
Minson sostuvo que “probablemente la gente no debería preocuparse”, mientras que el sismólogo Bruce Bürgmann indicó que estos grupos sísmicos “por lo general, aparecen y luego se disipan en unas semanas”. Esto no implica ignorar la actividad, sino monitorearla y analizar su evolución.
Para la ciencia, estos episodios permiten observar cómo funciona el interior terrestre. Cada sismo aporta información sobre las fallas, las tensiones y los fluidos que intervienen en la corteza, por lo que seguir estas secuencias ayuda a comprender mejor los mecanismos que producen estos movimientos.
