Los vehículos con tracción 4x4 o integral suelen asociarse con una mayor seguridad cuando las condiciones del camino se complican. Y existe una razón para ello: al enviar la fuerza del motor a las cuatro ruedas, estos sistemas pueden mejorar la capacidad del vehículo para acelerar sobre superficies de baja adherencia.
Sin embargo, existe una diferencia importante entre tener más capacidad de tracción y tener más agarre. Confundir ambos conceptos puede llevar a un exceso de confianza precisamente cuando la carretera presenta mayores riesgos.
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Un sistema 4x4 distribuye la fuerza del motor entre las ruedas para mejorar la capacidad de transmitir esa potencia al suelo. Ford, por ejemplo, explica en sus manuales que la tracción en las cuatro ruedas puede aumentar la capacidad de avance sobre determinadas superficies resbaladizas. Pero también advierte que el agua puede limitar tanto la tracción como la capacidad de frenado.
El problema aparece cuando hay que frenar
Aquí está la principal diferencia. Cuando el conductor acelera sobre una superficie mojada, un sistema 4x4 puede ser una ventaja porque permite repartir el torque entre más ruedas. Pero cuando pisa el freno, las cuatro ruedas ya participan en la detención del vehículo, independientemente de que sea 4x2 o 4x4.
Por eso, contar con tracción integral no significa que un SUV pueda frenar en una distancia considerablemente menor sobre una pista mojada.
La capacidad de detenerse depende principalmente de la interacción entre los neumáticos y el pavimento, además de factores como los frenos, la velocidad, el peso y las condiciones de la vía. La FHWA señala que el agua sobre el pavimento puede reducir significativamente la fricción disponible entre el neumático y la carretera.
Tampoco evita el aquaplaning
Otro error frecuente es pensar que un 4x4 puede mantener el control cuando las ruedas comienzan a deslizarse sobre una película de agua.
No es así. Si un neumático pierde contacto efectivo con el pavimento debido al aquaplaning, disponer de cuatro ruedas motrices no elimina la capa de agua que existe entre el neumático y el asfalto. El vehículo puede continuar desplazándose sin que el sistema de tracción consiga recuperar por sí solo el agarre perdido.
Por eso, incluso los fabricantes recomiendan conducir con precaución sobre superficies mojadas y reducir la velocidad cuando existe agua acumulada.
Entonces, ¿para qué sirve el 4x4 bajo la lluvia?
Sí puede resultar útil, especialmente al iniciar la marcha, acelerar o atravesar superficies con baja adherencia. Pero su ventaja no debe confundirse con una licencia para circular más rápido.
De hecho, el mayor peligro puede estar precisamente en la sensación de seguridad que transmite. Un conductor puede percibir que el vehículo responde perfectamente al acelerar y asumir que también tendrá la misma capacidad para frenar o tomar una curva.
La realidad es diferente: el 4x4 puede ayudarte a poner la potencia en el suelo, pero no puede cambiar las leyes de la física.
Por ello, cuando llueve, la seguridad dependerá mucho más de la velocidad, el estado de los neumáticos, la distancia con otros vehículos y la capacidad del conductor para anticiparse a las condiciones de la vía que del número de ruedas que reciben la fuerza del motor.
Un 4x4 puede ser una herramienta útil. Pero frente a la lluvia, los neumáticos siguen siendo el único elemento que mantiene al vehículo en contacto directo con el camino.
