Arya Satheesh, una estudiante de 18 años residente en el condado de Donegal (Irlanda), creó un innovador material diseñado para retirar residuos microscópicos que persisten en ecosistemas terrestres y acuáticos. La propuesta, denominada Eco Purge, le valió un reconocimiento internacional en 2026 tras trascender la simple sustitución del plástico convencional y ofrecer un método activo de limpieza ambiental.
La joven concibió la idea tras desarrollar un sistema previo de detección de contaminantes en agua potable. "Quería encontrar una solución", declaró la joven investigadora a Smithsonian Magazine al explicar el origen de su proyecto. Durante este proceso científico, la adolescente recurrió incluso a herramientas de inteligencia artificial como ChatGPT con el fin de resolver complejos desafíos técnicos de la investigación.
¿Cómo logró una estudiante de 18 años crear Eco Purge con ayuda de ChatGPT?
Satheesh desarrolló Eco Purge, un bioplástico vegetal capaz de descomponerse y liberar enzimas que eliminan microplásticos en suelo, agua dulce y salada. De acuerdo con The Earth Prize, las sustancias bioactivas permanecen incorporadas y estables dentro del material hasta que este comienza a descomponerse, lo cual permite sustituir polímeros tradicionales y limpiar residuos acumulados.
Para conseguir los catalizadores biológicos, la creadora recurrió a la inteligencia artificial de ChatGPT con el fin de listar proveedores en Europa y Estados Unidos. Ante cotizaciones de US$2.500 por apenas tres miligramos, contactó a Kevin O'Connor, director del centro irlandés BiOrbic, quien gestionó muestras procedentes de Dinamarca y Alemania para su conservación en la Atlantic Technological University.
En pruebas de seis semanas difundidas por Smithsonian Magazine, la innovación disolvió las partículas nocivas tras un periodo inicial de biodegradación. Sin embargo, diversos científicos advierten que la efectividad del prototipo en ecosistemas abiertos afronta riesgos de dilución y su cobertura actual abarca únicamente polietileno tereftalato (PET).
¿Cómo logró Satheesh ganar US$12.500 con Eco Purge y cuál es el futuro de este bioplástico?
La estudiante irlandesa Satheesh obtuvo el triunfo regional europeo en The Earth Prize 2026, certamen que organiza The Earth Foundation para talentos de 13 a 19 años. La institución entregó US$12.500 a siete galardonados con la finalidad de perfeccionar sus propuestas, además de brindar mentorías y formación. "Eco Purge está diseñado para reemplazar el plástico y ayudar a eliminar los microplásticos existentes, y esto es solo el comienzo", afirmó la autora.
Ese logro sucede al segundo puesto individual sénior alcanzado en enero de 2026 durante la Stripe Young Scientist & Technology Exhibition en Irlanda, dentro de la categoría de Ciencias Biológicas y Ecológicas por la investigación 'Eco Purge: Biodegradable Plastic with Enzyme-Driven Microplastic Degradation'. Asimismo, alianzas con expertos de University College Dublin, Atlantic Technological University Letterkenny y el centro BiOrbic transformaron la hipótesis inicial en una tecnología funcional.
La meta posterior busca demostrar la viabilidad económica del sistema fuera del laboratorio, con proyección hacia empaques y bolsas compostables en los próximos cinco años, e incluso la futura fundación de una empresa de bioplástico. La creadora admitió el progreso constante de la iniciativa: "Eco Purge no se convirtió de repente en algo enorme, sino que evolucionó paso a paso", mientras encara retos como preservar las enzimas en procesos industriales y reducir los costes de producción.
¿Cómo transforma la inteligencia artificial las innovaciones de los jóvenes emprendedores?
Daira Velázquez, integrante de la selecta ChatGPT Futures Class of 2026 en Perú, diseñó CRCI, un asistente virtual enfocado en apoyar a comerciantes y vendedores ambulantes en la recopilación, organización y análisis de su información financiera para potenciar sus micronegocios. Paralelamente, participantes en eventos como la Feria de Ciencia e Ingeniería de Regeneron emplean este modelo tecnológico con el propósito de perfeccionar fórmulas químicas de hidrogeles o ajustar la estructura de filtros magnéticos dirigidos a combatir microplásticos.
En el ámbito de la robótica con código abierto, inventores autónomos e ingenieros universitarios recurren a esta plataforma informática para redactar y depurar líneas de código complejas en lenguajes como C++ o Python en cuestión de minutos. Esta herramienta facilita la creación de prototipos autónomos, entre los que destacan robots limpiadores fabricados con insumos reciclados y dispositivos orientados al monitoreo ambiental.
