Ante el daño que viene causando el fenómeno de El Niño, la SBS sostiene conversaciones y coordinaciones con varias entidades de los sectores público y privado, ¿qué emprenderán?
El superintendente de la SBS, Sergio Espinosa, en entrevista exclusiva con Gestión, refirió además que con el tiempo habrá que evaluar si es necesario algún programa de apoyo como el que se introdujo durante la pandemia para evitar que se rompa la cadena de pagos en el sistema financiero.
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¿Cómo se prepara la SBS ante los impactos que, sobre algunos sectores, se verifican a raíz de El Niño?
La SBS cuenta con una serie de herramientas normativas que tienen que ver con el carácter cíclico de eventos como El Niño, pero también con eventos más focalizados como el terremoto del 2007 en el sur del país o la propia pandemia.
Entonces, la regulación contempla herramientas para que, llegada la declaratoria de emergencia, los bancos, cajas o financieras puedan efectuar reprogramaciones (de los créditos otorgados) sin que estas afecten la calificación del deudor (y, por lo tanto, las entidades financieras no tienen que realizar mayores provisiones).
Es decir, hay dos elementos. Uno, la decisión voluntaria de los agentes financieros de ir haciendo provisiones (por riesgo de incobrabilidad de créditos, tal como adelantó Gestión 17.08.2026), es decir, guardando pan para mayo. Pero, por otro lado, la propia regulación reacciona ante ese tipo de eventos facilitando la posibilidad de reprogramaciones sin el castigo de la reclasificación (a la baja) de la categoría del deudor y de sus provisiones (de la entidad financiera). Eso ya existe.
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Alcances de la norma
Los especialistas advierten que El Niño en curso va a ser incluso el peor de los últimos 50 años. ¿La superintendencia alista algo adicional a la norma que ya existe?
Es cierto que hoy ya hay sectores que están siendo afectados, por ejemplo, la pesca, y no hablamos solamente de la gente que hace propiamente esa actividad, sino toda la cadena de suministros que está vinculada.
Entonces, la semana pasada tuvimos una reunión con el ministro de la Producción, Juan Carlos Requejo, precisamente para analizar esa situación. Una de las cosas que se está trabajando en conjunto con Produce es extender los alcances de la normativa existente, a través de una interpretación, no mediante ninguna nueva norma. La idea es que la declaración de emergencia pueda entenderse hecha para una región o provincia o para una actividad económica.
Cambiaría la figura en las reprogramaciones entonces…
Claro, sería más amplia (la norma) porque una actividad económica, como la pesca, la industria textil, o la agricultura, no están especialmente vinculadas a una región, sino que es una situación más general y casi a nivel nacional.
Microfinancieras
La industria textil, por ejemplo, no está vendiendo prendas de invierno. ¿Eso requeriría alguna medida de la SBS?
Sobre eso, si bien es cierto, puede haber afectación en las zonas de costa, probablemente en la sierra o sierra sur se observe más bien el fenómeno contrario, pero tal vez el balance general sea negativo.
En todo caso, ante esa declaración de emergencia por actividad (que se está trabajando con Produce), lo que ocurre es que se gatilla la norma de la superintendencia a través de un oficio que nosotros sacamos y decimos: de acuerdo, a partir de ahora ustedes (bancos, financieras o cajas), considerando a cada deudor, pueden otorgar reprogramaciones de sus plazos sin que eso haga que el deudor caiga en su calificación de crédito, porque eso sería aumentar el nivel del daño.
Ese es el primer momento de la respuesta. Después hay que continuar en el tiempo viendo cuáles son los efectos, si se profundizan, y evaluando si es necesario sacar algún tipo de programa de apoyo, ya sea para el pago de los deudores para proteger la cadena de pagos o, eventualmente, como ha ocurrido la última vez con la pandemia, algún programa de apoyo para las propias entidades (prestamistas), sobre todo microfinancieras, para que puedan salir de un eventual bache.
Medidas adicionales
Aparte de Produce, ¿la SBS viene trabajando con algún otro sector del Gobierno?
Por supuesto, con los equipos técnicos del Ministerio de Economía y Finanzas, con los cuales hemos tenido muchas reuniones, porque El Niño tiene una dimensión física, con las lluvias o las inundaciones, pero también una dimensión financiera de los negocios afectados, de su capacidad de pagar sus deudas, de cómo eso impacta en las instituciones financieras que finalmente prestan con los ahorros del público.
El lunes hemos tenido una segunda reunión, ya de alto nivel, con la Asociación de Bancos (Asbanc), donde hemos presentado todo de lo que estamos hablando y además alguna data estadística que hemos recogido sobre la relación que existe, por ejemplo, entre el nivel de lluvias en determinadas regiones y el nivel de comportamiento de los créditos en función a esas lluvias después.
Lo bueno es que existe mucha información, de Perú y de las autoridades de clima también de los Estados Unidos que monitorean la situación climática. La idea tampoco es sobrerreaccionar y reprogramar todo y otorgar más medidas que las que sean necesarias por cada momento. Cada cliente es un universo, se debe ir viendo caso por caso.
