Reutilizar una botella de plástico puede parecer una forma sencilla de reducir residuos, pero mantenerla durante varios días requiere una higiene adecuada. El problema no siempre es visible a simple vista.
El contacto con la boca, las manos y distintas superficies puede introducir microorganismos en el recipiente. Si además hay humedad, restos de bebidas, rayones o zonas difíciles de limpiar, las bacterias pueden acumularse con mayor facilidad.
El uso prolongado puede favorecer la acumulación de bacterias
Una botella descartable rellenada ocasionalmente no supone necesariamente un riesgo inmediato si está limpia y contiene agua potable segura. La situación cambia cuando se utiliza durante varios días sin una limpieza adecuada.
Los rayones y pequeñas irregularidades del plástico pueden convertirse en lugares donde se adhieran microorganismos. La tapa y la boca también requieren especial atención porque están expuestas al contacto constante con las manos y la boca.
El contenido y la falta de limpieza aumentan el riesgo
No es lo mismo rellenar una botella con agua que utilizarla repetidamente para guardar jugos, gaseosas u otras bebidas. Los líquidos con azúcar pueden favorecer la multiplicación de microorganismos, especialmente si permanecen durante horas a temperaturas elevadas.
Una investigación publicada en Environmental Research en 2025 encontró que la contaminación microbiológica podía aumentar cuando las botellas no se lavaban previamente. El lavado adecuado, incluido el uso del lavavajillas en las condiciones estudiadas, redujo considerablemente la carga microbiana.
