Han pasado 22 años desde que se inició la explotación del gas de Camisea en Perú y 19 años desde que se dio la primera norma buscando promover su uso para el desarrollo de la petroquímica -que permita producir desde fertilizantes y explosivos hasta polietileno-, pero hasta ahora esa industria no logra despegar en el país.
Tras la emisión de la Ley N° 29163 el año 2007, que promueve esa actividad con beneficios tributarios (recuperación anticipada del Impuesto General a las Ventas), se dio, años después, otra norma (Ley N° 29690) para que incluya el uso del etano que se extrae del yacimiento de Camisea.
A ello se sumó, en el año 2012, la Ley N° 29970 que hacía viable el desarrollo de polos petroquímicos en el sur del Perú, a través del Gasoducto Sur Peruano (su construcción quedó trunca en el año 2017 tras el escándalo que involucró a su constructor Odebrecht).
Intentos fallidos
Amparadas en esa normativa, diversas empresas intentaron luego desarrollar plantas petroquímicas usando ese gas en el sur, entre ellas CF Industries en San Juan de Marcona, Nitratos del Perú en Paracas, ambos en Ica, y Braskem y Petrobras en la zona de Ilo (Moquegua), entre otras.
Sin embargo, los sueños de la petroquímica propia quedaron truncos cuando, desde el 2025, Estados Unidos empezó a producir masivamente shale gas, generando una sobreoferta de gas natural que hizo caer sus precios, con lo cual desarrollar esa industria en el Perú se volvió hasta 20% más caro que en el país norteamericano.
Pese a ello, los sucesivos gobiernos han ofrecido promover esa industria y, en el 2024, durante el Gobierno de Dina Boluarte, según informara entonces Perupetro, se logró un acuerdo con Pluspetrol (operador del consorcio Camisea) para definir el porcentaje de regalías que se aplicaría al gas destinado a la petroquímica.
yt:ILANS46sqrQ
Propuesta de Fuerza Popular
El último dispositivo sobre el tema lo dictó en julio de este año el Ministerio de Energía y Minas (Minem): la resolución N° 278-2026-MINEM/DM, que declara Zona Geográfica Determinada (ZGD) a Paita, en el departamento de Piura, para la instalación de un Complejo Petroquímico de Desarrollo Descentralizado, a fin de promover iniciativas de ese tipo y acceder a los incentivos y beneficios que otorga la normativa.
Sin embargo, la resolución del Minem contrasta con el objetivo que se puso Fuerza Popular en su plan de gobierno, de promover la petroquímica en el sur, en forma integrada con el Gasoducto Sur Andino y el desarrollo industrial para generar polos de inversión energética en esa parte del territorio.
Vale recordar que el 2024 el Minem ya había declarado cuatro Zonas Geográficas Determinadas (ZGD) aptas, estratégicas y reservadas para albergar complejos petroquímicos en el sur: Marcona y Pisco (Ica), Matarani (Arequipa) e Ilo (Moquegua).
Si bien en la zona norte existen reservas por 0.27 trillones de pies cúbicos (TCF) de gas natural, correspondientes a los lotes XIII, X y Z-69, en la zona de Camisea las reservas alcanzan hasta 10.3 TCF.
- LEA TAMBIÉN: Guerra en Irán dispara al petróleo y amenaza con más inflación, ¿cuándo sonarán alarmas en Perú?
¿Es viable la meta fujimorista?
Gestión consultó a diversos expertos para conocer su opinión respecto a qué tan viable resulta hoy promover un polo petroquímico como plantea el Gobierno de Keiko Fuu
Para Carlos Herrera Descalzi, extitular del Minem, no se puede dejar solo al sector privado el desarrollo de la petroquímica, sino que lo debe liderar el Poder Ejecutivo e incluirla como parte de un plan energético integral, dado que, como se encuentra hoy el mercado del gas natural, sus reservas no alcanzan para abastecer a esa proyectada industria.
El experto calculó que, dado el consumo de ese gas (0.5 TCF por año), sus reservas (10 TCF) podrían ser insuficientes para atender al mercado local en 10 años y necesitar importarse, mientras que la petroquímica requiere contratos que le garanticen un suministro y transporte para por lo menos 30 años.
- LEA TAMBIÉN: Wall Street cierra en rojo tras dispararse el petróleo por el conflicto en Medio Oriente
Este requerimiento, señaló, tampoco podría ser abastecido con las reservas del Lote 58, de China National Petroleum Corporation (CNPC) que se esperan poner en producción este año en el Cusco, dado que solo contienen alrededor de 3 TCF.
En tal sentido, dio a entender que la alternativa es que el Estado impulse las inversiones en exploración por más gas, y que encuentre otro yacimiento, recordando que la zona donde se han identificado nuevas fuentes es la de Candamo, en Madre de Dios.
En esa área de la Amazonía, el Minem ha estimado en mayo último que existirían aproximadamente 20.4 TCF de recursos prospectivos de gas natural.
En tanto, para Erick García Portugal, exdirector de Hidrocarburos del Minem, la opción más rápida para construir hoy un polo petroquímico se encuentra en Ica (donde ya llega el gas de Camisea), o hacerlo en el sur, a través de un gasoducto, aunque señaló que la última palabra sobre la ubicación la tendrá el inversionista.
- LEA TAMBIÉN: Lo que el aumento en los precios del petróleo significaría para los consumidores en EE.UU.
Estado debe ser el negociador
En cualquier caso, García remarcó que el desarrollo de la petroquímica requiere no solamente que el Estado asuma un rol promotor de esa industria -como lo ha hecho hasta ahora a través de diversas normas-, sino que también sea articulador.
Esto último significa, explicó, que el Poder Ejecutivo asuma directamente la negociación con los productores, transportadores y distribuidores del gas natural, del precio más competitivo que haga económicamente viable construir y operar plantas de ese tipo.
Refirió que hoy no existe ningún incentivo para, por iniciativa propia, los productores, transportadores o distribuidores del gas de Camisea bajen sus precios a posibles grandes consumidores de ese insumo.
“Una vez que el Estado [asumiendo un rol articulador] obtenga el mejor precio, lo puede ofrecer a los inversionistas, y ganar el que mejores condiciones le dé el país, que podrían ser, por ejemplo, la mayor cantidad de fertilizantes a un precio ventajoso”, anotó.
Redirigir el uso del gas
Herrera Descalzi señaló que una alternativa podría ser construir más plantas hidroeléctricas que reemplacen a las plantas termoeléctricas a gas, para que ese recurso se redirija hacia la petroquímica, cuya explotación de esa forma resulta más rentable, y dejar a las térmicas solo para casos de emergencia en el sector eléctrico.
Recordó que hoy el sector eléctrico enfrenta altos costos de generación porque no existe suficiente gas para alimentar a las térmicas, lo que ha obligado a un mayor consumo de diésel para producir la energía.
Al respecto, Arturo Vásquez Cordano, exviceministro de Energía, refirió que la solución pasa por que el Gobierno finalmente se decida a dar luz verde al proyecto de Transportadora de Gas del Perú (TGP) para construir un gasoducto costero hasta el Nodo Energético del Sur.
Recordó que han pasado ya dos años desde que TGP lanzó esa propuesta y, si se hubiera aprobado a tiempo, hoy ya tendríamos gas más barato en el sur, lo que permitiría atenuar los impactos en la actividad energética a corto plazo.
