El cambio climático empieza a modificar no solo la forma en que las empresas gestionan sus riesgos, sino también los productos y servicios que demandan para mantener sus operaciones. En Perú, la exposición a sequías, lluvias extremas, inundaciones, temperaturas elevadas y eventos asociados al fenómeno de El Niño está generando nuevas necesidades en sectores como el agro, infraestructura, banca, seguros y minería.
¿Por qué las empresas invierten en servicios para prevenir?
La necesidad de adaptación está impulsada por una combinación de eventos climáticos extremos, reducción de costos y regulación, pero el factor principal es el impacto directo sobre la rentabilidad.
Por cada S/ 1 invertido en preparación frente al cambio climático se pueden ahorrar S/ 10 en costos de reconstrucción y pérdidas evitadas, de acuerdo con la Tercera Comunicación Nacional del Perú a la CMNUCC.
Además, las nuevas exigencias de divulgación de información sobre sostenibilidad y cambio climático están generando la necesidad de realizar evaluaciones de riesgo, reporting y estructuración de proyectos de adaptación.
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Rosa Patricia Larios-Francia, profesora e investigadora de la Universidad del Pacífico planteó la misma transformación desde la perspectiva de la inversión: las empresas ya no pueden evaluar un proyecto únicamente por demanda, rentabilidad, competencia, costos financieros o riesgo político.
Agregó que también deben preguntarse si el activo, proveedor, territorio o infraestructura podrá operar bajo las condiciones climáticas de los próximos 10, 20 o 30 años.
La economista también sostuvo que la adaptación empieza a entrar en decisiones de CAPEX, gestión de riesgos, finanzas, compras y estrategia corporativa.
Agro y exportación: los servicios demandados
Larios-Francia indicó que agricultura y agroindustria están entre los sectores con mayor potencial, precisamente por la posibilidad de introducir innovación en actividades altamente expuestas al clima.
La economista también destacó una oportunidad adicional: conectar a pequeños productores con grandes agroexportadoras. La resiliencia de los proveedores, indicó, comienza a convertirse en un elemento de la resiliencia de toda la cadena de suministro.
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Así, la tecnología para la gran agroexportación aparece como una oportunidad concreta y en crecimiento. Indicó que el 53% de los grandes productores ya utiliza sistemas de riego tecnificado, mientras que el mapeo de datos mediante drones y la construcción de infraestructura hídrica privada, como reservorios, constituyen mercados que ya muestran mayor madurez.
La “Economía de la Resiliencia”
Para Marian Buraschi, directora y gerente de sostenibilidad empresarial en Libélula, la adaptación climática ha dejado de ser una agenda exclusivamente ambiental para posicionarse como una estrategia económica y de continuidad operativa. En ese sentido, destacó un concepto: “Economía de la Resiliencia”.
El mismo abarca negocios de AgroTech y agricultura inteligente, gestión hídrica de precisión, finanzas verdes, seguros paramétricos, inteligencia climática y sistemas de alerta temprana.
En tecnología agrícola, por ejemplo, mencionó a startups peruanas como Space AG, que utiliza drones e imágenes satelitales para crear modelos de terrenos e identificar zonas con riesgo de inundación, y AGROS, que conecta a productores con asesoría climática digital.
La gestión hídrica de precisión también abre espacio para sistemas de riego automatizados, sensores de humedad y tecnologías de reúso y tratamiento de agua.
Mientras tanto, la inteligencia climática comprende mapas de riesgo, sistemas de alerta, dashboards y análisis predictivo para anticipar lluvias extremas, inundaciones, huaicos, sequías, olas de calor e incendios, de acuerdo con la información proporcionada por la consultora Libélula.
En esa línea, Larios-Francia coincidió en que la adaptación está configurando un mercado transversal de soluciones, más que un sector económico aislado. Además, añadió que en un país expuesto a diversos riesgos climáticos, las empresas necesitarán cada vez más tecnologías, infraestructura, financiamiento, seguros y servicios que les permitan operar bajo condiciones distintas.
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No todos los negocios están en la misma etapa
No obstante, el mercado todavía no está igualmente desarrollado en todos sus segmentos.
Buraschi identificó la tecnología para la gran agroexportación como una oportunidad concreta y en crecimiento. En cambio, los seguros paramétricos para pymes y pequeños agricultores todavía tienen baja penetración, mientras que el blended finance —que combina capital público y privado para reducir riesgos en proyectos de adaptación— recién está siendo explorado en Perú.
Esta diferencia es importante porque evita hablar de un mercado homogéneo. Hay soluciones que ya tienen demanda empresarial y otras que todavía necesitan financiamiento, escala y condiciones adecuadas para seguir desarrollándose en el futuro.
Larios-Francia afirmó que existen iniciativas públicas, multilaterales, empresariales y de innovación, pero muchas funcionan como proyectos separados. En ese sentido, precisó que el reto está en conectar la oferta con una demanda efectiva y transformar los pilotos en negocios escalables.
Adaptarse: ¿costo o inversión?
La adaptación puede convertirse claramente en una inversión rentable cuando permite evitar pérdidas, reducir costos, proteger ingresos o generar nuevas fuentes de negocio, menciona Larios-Francia.
Por ejemplo, una inversión en eficiencia hídrica puede reducir consumo y costos; una infraestructura resiliente puede evitar interrupciones productivas; un sistema de alerta puede reducir pérdidas de inventario; y la diversificación de proveedores puede evitar quiebres de abastecimiento.
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Por eso, plantea que la pregunta empresarial debería pasar de “¿cuánto cuesta adaptarme?” a “¿qué pérdida esperada estoy evitando y qué valor adicional puedo generar?”.
Buraschi coincidió con esa idea y señaló que las empresas más grandes ya están pasando de considerar la sostenibilidad como un gasto de responsabilidad social a tratar la adaptación climática como un gasto de capital estratégico (CAPEX). Añadió que no adaptarse puede elevar las primas de seguros, encarecer el crédito y reducir el valor de los activos.
El mercado que podrían aprovechar las pymes
La oportunidad no está limitada a grandes empresas. La investigadora de la Universidad del Pacífico consideró que las pymes y startups pueden encontrar espacios en soluciones locales y especializadas, tales como sensores de humedad, riego eficiente, captación y almacenamiento de agua, software de alerta climática, tecnologías de refrigeración, nuevos materiales de construcción, mantenimiento de infraestructura resiliente, consultoría de riesgos y servicios asociados a seguros paramétricos.
Incluso identificó un modelo de negocio en el que las grandes empresas se convierten en “tractoras de innovación” y las pymes funcionan como proveedoras de soluciones especializadas. Una agroexportadora, minera, manufacturera o empresa de infraestructura no necesariamente desarrollará todas estas capacidades internamente, por lo que necesitará proveedores tecnológicos y especializados.
¿Qué negocios podrían crecer más?
Hacia los próximos cinco años, Buraschi identificó tres grandes oportunidades: soluciones de seguridad hídrica y gestión inteligente del agua; agricultura resiliente combinada con inteligencia climática; y continuidad operacional resiliente.
En el primer grupo aparecen el reúso y tratamiento de agua, eficiencia hídrica industrial, monitoreo de consumo, captación y almacenamiento y soluciones para reducir pérdidas.
En agricultura, el potencial está en tecnología agrícola, semillas resilientes, riego inteligente, sensores de humedad y plataformas de predicción climática.
Y en continuidad operacional aparecen la consultoría de gestión de riesgos, auditorías de vulnerabilidad climática, construcción resistente a inundaciones y huaicos y soluciones basadas en la naturaleza.
Por otro lado, Larios-Francia amplió el mapa a seis frentes: agua; agrotecnología; infraestructura y construcción resiliente; climate-tech y servicios de información; seguros y servicios financieros climáticos; y soluciones basadas en naturaleza y restauración de ecosistemas.
Estos mercados también podrían generar distintos tipos de empleo: desde trabajos locales vinculados con infraestructura hídrica, agricultura y restauración, hasta empleos especializados en analítica, ingeniería, seguros y consultoría climática.
El reto: convertir la vulnerabilidad en demanda
El potencial existe, pero todavía hay obstáculos para que este mercado escale.
Buraschi señaló una brecha tecnológica y de escala: mientras la gran agroindustria avanza en la incorporación de tecnología, apenas el 7% de los pequeños y medianos productores agrícolas cuenta con riego tecnificado. También señaló la falta de mecanismos financieros locales accesibles y de información climática con suficiente detalle territorial.
Por su parte, Larios-Francia apuntó en la misma dirección: Perú necesita información climática utilizable por las empresas, mecanismos financieros que hagan bancables los proyectos, estándares para demostrar el retorno de la adaptación, mayor articulación entre empresas, pymes, universidades y Estado, y capacidad para transformar soluciones piloto en negocios escalables.
La oportunidad, finalmente, no estaría restringida a las empresas tradicionalmente consideradas “verdes”. Como resume Larios-Francia, el crecimiento estará también en cualquier empresa capaz de resolver un problema económico generado o intensificado por el cambio climático. “Ese es probablemente el verdadero mercado de adaptación que comenzaremos a ver con mayor fuerza en Perú”, finalizó.
