Ocho años después de haber liderado el Ministerio de Comercio Exterior y Turismo (Mincetur), Rogers Valencia vuelve a asumir la conducción de esta cartera. Tras su reincorporación, el ministro señala haber encontrado diversos programas y proyectos “prácticamente en el mismo punto en el que quedaron en el 2019″. En esta entrevista con El Comercio, Valencia analiza las tareas urgentes para reactivar el turismo en el país y detalla las prioridades de su gestión.
Antes de iniciar el nuevo gobierno, la presidenta Fujimori dijo que recibía el Ejecutivo en una situación catastrófica. Entre los sectores del Ejecutivo, Mincetur, que siempre destacó como una entidad más técnica, también se vio impactado por una mayor rotación de funcionarios. ¿Cómo recibió usted la cartera?
Primero, agradezco a la presidenta por la confianza. Cuando me llamó, por supuesto, yo ya era parte del sector turismo y tuve una experiencia personal como exportador de prendas de alpaca y cerámica desde Cusco hace aproximadamente 20 años. Al regresar al ministerio, mi primera impresión fue que hemos perdido tiempo.
¿En qué sentido?
En suma, si bien las exportaciones crecieron mucho, encontramos proyectos y programas del ministerio prácticamente en el mismo punto en que estaban en 2019.
¿Estancados?
En muchos aspectos, prácticamente no avanzaron. Hay áreas donde se ha avanzado, pero, en general, mi sensación es esa. En turismo, por ejemplo, los números de crecimiento turístico, cantidad de vuelos y llegadas al país lo reflejan. Todo está claramente estancado desde la pandemia. Tenemos proyectos como la Ventanilla Única de Comercio Exterior, VUCE 2.0, que implicaba digitalización completa y transformación…
Ese es un proyecto que tiene tiempo.
Por eso digo, cuando me preguntas cómo encontré el ministerio, que parece que el tiempo no hubiera pasado. Hay muchas áreas donde nos hemos quedado [estancados]. La tarea es grande porque no podemos compararnos con el 2019 en turismo. Tenemos que pensar que el tiempo pasó; estamos en 2026 y debemos mirar qué hacemos en los próximos años.
“En turismo, por ejemplo, los números de crecimiento turístico, cantidad de vuelos y llegadas al país lo reflejan. Todo está claramente estancado desde la pandemia”.
Rogers Valencia, ministro de Comercio Exterior y Turismo
Según las últimas cifras de su cartera, en julio último el Perú registró la mayor llegada mensual de extranjeros desde la pandemia. Pero aún estamos lejos de las cifras del 2019. ¿Qué harán en su gestión para recuperar esas cifras?
Lo primero es entender el turismo como un fenómeno que no debe medirse únicamente en términos de número de visitantes. Hay tres variables que se deben considerar. La primera es el número de visitantes; la segunda, el tiempo de permanencia, es decir, cuánto tiempo se queda el visitante; y la tercera, que es importante y en la que ya hemos superado algo del 2019, es el gasto turístico.
¿En dónde se debe poner hoy el foco?
En las tres variables. No quiero decir que debamos enfocarnos solo en el número de turistas ni en cuánto gastan. El turismo es un fenómeno complejo. El número de viajeros aumenta con mejores condiciones de conectividad y con más vuelos. Hay buenos anuncios en ese sentido: Turkish Airlines tendrá un vuelo de prueba y otras compañías han solicitado rutas, por ejemplo, un vuelo directo de São Paulo a Cusco. También necesitamos mejoras para hacer viable esta operación.
¿Qué novedades tienen sobre el ingreso de nuevos vuelos? La semana pasada aparecieron noticias de Emirates, que busca operar la ruta Milán-Lima.
Hubo una noticia publicada en un diario europeo sobre la solicitud que presentó Emirates para el vuelo Milán-Lima. Sería una excelente noticia, porque hace muchos años no tenemos una conexión directa con Italia.
Además, conectaría con quienes vienen desde Dubái.
Claro. Vamos a hacerle seguimiento. Por supuesto, debemos seguir mejorando en otros aeropuertos del país. Hay un dato importante que poca gente conoce: Cusco es el segundo aeropuerto del Perú, pero solo tiene un vuelo a Santiago, uno a Bogotá y uno a La Paz. El 97% de todos los vuelos internacionales al Perú llegan al Jorge Chávez. Hay que mejorar eso. También debemos mejorar los tiempos de atención en Migraciones a la llegada.
Sobre los aeropuertos, un gran pendiente es el aeropuerto de Chinchero. Sé que es labor de otra cartera, pero ¿qué saben sobre las posibilidades de que sea una realidad en el corto o mediano plazo?
La presidenta lo ha dicho y se ha comprometido: el aeropuerto de Chinchero se construirá. Esperamos que esté en operación en el 2028.
Respecto a aerolíneas, ¿tienen otras novedades sobre conexiones nuevas que podríamos ver en los próximos meses?
Hay una solicitud para un vuelo de São Paulo a Cusco. Todavía no nos han informado qué aerolínea es, pero existe el pedido. También se está trabajando activamente en la conectividad.
¿Qué tanto ven desde Mincetur que afecte la Tarifa Unificada de Uso de Aeropuerto (TUUA) internacional en el interés de las aerolíneas por hacer conexiones o abrir más rutas hacia el país?
Hemos tenido una sesión con aerolíneas y operadores. Los operadores aéreos nos han dicho que la TUUA desincentiva el uso del aeropuerto Jorge Chávez como ‘hub’. ¿Qué significa eso? Un avión que sale, por ejemplo, de Salta hacia Estados Unidos puede hacer una escala en Lima, pero no todos los pasajeros que paran en Lima van a EE.UU.: un porcentaje se queda en Lima. Si desincentivas el uso del aeropuerto como punto de conexión, los pasajeros que hubieran venido a Lima tendrán que usar una vía alternativa o una ruta directa. Ahí tienes la diferencia entre la operación de ‘hubs’ y los vuelos directos. [La TUUA] desincentivaría la utilización del aeropuerto de Lima como ‘hub’ de operación. Eso debe observarse desde distintos puntos de vista.
Porque hay un contrato de por medio con LAP. ¿Sabe usted si el MTC han programado reunirse con las aerolíneas por este tema?
Sé que las aerolíneas han planteado el tema. Primero, los equipos técnicos de la Dirección General de Aeronáutica tienen estos pedidos. Hay un proceso [en curso]. Una cosa es tener la posibilidad de cobrar y otra es que cobres.
¿Para usted, debería revisarse el cobro de la TUUA?
No necesita revisión: necesita una decisión. Más allá de tener la posibilidad de cobrar, hay que medir la oportunidad: cuánto significa para el mercado interno y cuánto representa como costo para el operador aéreo. También hay que evaluar cuánto recibe finalmente el operador aeroportuario como compensación por el servicio.
Pienso que en el Perú necesitamos tener más puertas de entrada. Tener solo una puerta de entrada lo hace difícil. Todo servicio entregado por un solo operador tiene problemas relacionados con la concentración de la oferta. Los países vecinos que han crecido fuertemente en turismo son los que tienen más aeropuertos y la capacidad de operar vuelos desde varias ciudades.
Para impulsar el turismo se necesita, en esa línea, conectividad e inversiones en infraestructura. ¿Cómo impulsarán esto como Gobierno, más allá del Mincetur?
Estamos en un Gobierno nuevo que consulta a todos los sectores. No es solo un tema de turismo, transporte o cultura. Este es un Gobierno decidido a propiciar e impulsar las actividades económicas del país. No hay compartimentos estancos: todos somos responsables de la tarea del Gobierno.
Además de Lima y Cusco, ¿qué aeropuertos ven con potencial para volver a tener conexiones internacionales?
Iquitos, sin ninguna duda. También Piura, que tiene una pista nueva, y Chiclayo, que ya tiene un vuelo internacional pero presenta complicaciones. El vuelo Panamá - Chiclayo (Copa Airlines) lleva más de ocho años, pero no hay manera de aislar al pasajero internacional del nacional. Cuando el vuelo era al mediodía, ninguna aerolínea podía operar entre las 10 a.m. y las 2 p.m. porque llegaba el vuelo internacional a las 12pm. Hoy, por ese motivo, el vuelo internacional fue trasladado a la medianoche, pues no existe un área para realizar Migraciones y Aduanas aislando al pasajero del vuelo internacional del pasajero del vuelo nacional.
En 2019 [...] conversamos con el concesionario y Migraciones para tener un espacio que permita aislar a los pasajeros internacionales. Con gran sorpresa, esta vez encontramos otro ejemplo de que, casi ocho años después, parece que el tiempo no hubiera pasado.
Labor de Prom-Perú
Para atraer al turismo receptivo, Prom-Perú siempre fue muy activo con diversas campañas. Pero en los últimos años esta entidad se ha visto afectada. ¿Reestructurarán Prom-Perú?
La promoción del país es una tarea que compete a todos los sectores. Prom-Perú es un catalizador y es un instrumento diseñado para promocionar el turismo, las exportaciones y también inversiones específicas. Le hemos dado el encargo a la doctora Teresa Mera, una profesional de alto nivel, para que mire todo integralmente. No se trata de volver a hacer lo que ya se hizo; la continuidad es importante, pero debemos hacerlo desde las necesidades actuales. Los términos de promoción hoy son distintos.
Te doy un ejemplo: Perú Mucho Gusto y Mistura. Recuerdo que cuando se hizo Mistura, con Gastón Acurio, tenía un propósito importante: traer a la picaronera, al anticuchero, al ceviche de la esquina y ponerlos en el mismo espacio con chefs peruanos que habían traducido el producto tradicional para el paladar internacional. Esa necesidad hoy ya no existe de la misma manera. Puede existir en algún nivel, pero se transformó. Hoy los referentes de la cocina internacional son los cocineros peruanos. ‘Micha’Tsumura es un referente mundial; Virgilio Martínez también.
“Ciertamente [Prom-Perú] necesita [más presupuesto]. Hay que acompañar los esfuerzos con inversión”
Rogers Valencia, ministro de Comercio Exterior y Turismo
Entonces, ¿cambiará la manera en que Prom-Perú enfoca sus políticas para atraer turismo y promover el país?
Las tareas actuales son distintas a las de antes. Aun si mantiene el nombre de Prom-Perú o el de la feria Perú Mucho Gusto, los componentes de la feria tendrán que ser distintos. La tarea del Perú hoy es salir al mundo con productos y hacerlo con un paquete cultural más extenso. No es solamente cocina, que impulsa insumos como limón, exportaciones pesqueras y papas nativas, que son un éxito importante del país. También hay que impulsar lo que viene junto a eso: diseño, música y otros productos culturales. Dicho de otra forma, un país puede crecer de ingresos medios a ingresos altos, y llegar a US$20.000 per cápita haciendo mejor lo que ya hace: exportando con mayor calidad, mejorando cadenas logísticas y exportando mayor volumen. Pero a partir de US$20.000 per cápita, el componente cambia. Hasta ese nivel se crece haciendo producto; después se crece construyendo un concepto: valor cultural y creatividad.
¿Se le dará más músculo y presupuesto a Prom-Perú para cumplir estas labores?
Ciertamente. Lo necesita. Hay que acompañar los esfuerzos con inversión. Las buenas ideas no son suficientes; donde pones tu esfuerzo, debes poner también presupuesto.
En los últimos años, en el Perú ha crecido bastante en turismo de reuniones y corporativo. ¿Impulsarán ese segmento?
Sí. Felicito el trabajo del Buró de Convenciones y los equipos de Prom-Perú que han acompañado específicamente a los burós de convenciones de Lima, Arequipa y Cusco. Estos se han convertido en destinos de turismo de convenciones. Es muy importante, porque nos ha ayudado a mover la aguja en la métrica del gasto. El turismo de convenciones mueve la aguja del gasto, porque tradicionalmente utiliza los segmentos más altos de servicios.
Mejoras en Machu Picchu
Han anunciado un estudio de capacidad de carga para dar sostenibilidad al turismo en la ciudadela de Machu Picchu. Se prevé que este culmine en el primer semestre del 2027. Mientras esperan esa información, ¿qué avances tienen previstos para mejorar los accesos a la ciudadela?
Tenemos una comunicación fluida. No es solo tarea del ministro de Cultura o del ministro de Comercio Exterior y Turismo: es del Gobierno. El primer trabajo acordado es mejorar la plataforma de venta, que ha presentado grandes dificultades. La comunicación hacia el mundo ha sido: “No vengan, Machu Picchu está lleno, no hay espacios, no pueden conseguir boletos”. Eso se ha comprobado como falso, porque se dejaron de vender más de 300.000 boletos en los últimos tres años, solo en 2025, por bloqueos en la plataforma y falsos bloqueos con bots. Esto ha sido denunciado. La primera medida es mejorar la plataforma.
La segunda es entender que el turismo, como cualquier operación que moviliza personas, es logística. Hay que ajustar la logística de la operación al tamaño de los buses y a la capacidad de movilización de pasajeros.
¿Para eso servirá el estudio?
No se necesita esperar al estudio para tomar las primeras medidas. El estudio permitirá entender cuáles deberían ser las segundas medidas. Las primeras medidas están en manos del Ejecutivo. Participan Sernanp, el Ministerio de Cultura, nosotros, el gobernador de Cusco y el alcalde del distrito de Machupicchu, porque todos formamos parte de la Unidad de Gestión de Machupicchu.
¿Se podría digitalizar al 100% la venta de boletos de Machu Picchu?
Si fuera necesario, sí, pero creo que no es necesario. En cada espacio y horario de visita solo se pueden trasladar 660 personas a Machu Picchu. Si a las 6 a.m. tengo capacidad para 660 personas y he vendido 300 boletos, todavía quedan 360 boletos por vender. Si tengo personas en el distrito de Machu Picchu que quieren visitar, ¿por qué no les vendería esos boletos? Hay que darles la oportunidad de comprarlos. El ministro de Cultura ha dicho claramente que no se dejará de vender boletos en Machu Picchu Pueblo. No solo respeto esa decisión, sino que estoy de acuerdo con ella.
¿Qué más se puede hacer para mejorar la experiencia de los turistas en Machu Picchu? Hemos visto largas colas, gente que sube caminando porque no soporta esperar, entre otros aspectos que afectan su visita.
La experiencia turística es el motivo de la visita. La mejora de la experiencia pasa por eliminar problemas logísticos. No se pueden vender más de 660 boletos por horario porque, si vendes 700, tienes a 40 personas esperando. Si vendes el doble, tienes a la mitad de los visitantes en fila. Debe ser un proceso que garantice el espacio adecuado y la operación logística necesaria para llegar. La siguiente parte es la experiencia dentro del monumento: la transmisión de los valores de Machu Picchu por parte de los guías, que son quienes brindan el servicio directamente dentro del espacio de conservación. Ese trabajo debe realizarse proponiendo mejoras en los circuitos.
¿A cuántos turistas llegaríamos este año? ¿Se revisó la meta de turistas al cierre de 2026?
Estamos revisando la cifra [de llegada de turistas internacionales]. Inicialmente se había pensado alcanzar 4 millones, pero es revisable. Veremos qué efecto tiene la llegada del Papa León XIV. Tenemos un buen momento con la llegada del Papa y esperamos que la aguja se mueva en ese período.
¿Cuánto podría mover la llegada del Papa?
Se estima que unas 700.000 personas puedan movilizarse entre el turismo nacional e internacional. El gran evento en Lima convocará a más de un millón de personas, mayoritariamente locales. Cusco es un buen destino, pero ya tiene los vuelos saturados. Ni Lima ni Cusco presentan un desafío grande porque su planta turística está comprometida. Pucallpa tiene una planta turística más modesta, y estamos coordinando para utilizar la planta turística de Trujillo, por ejemplo, para apoyar la visita [del Papa] a Chiclayo.
