Por primera vez en más de 30 años, el Gabinete Ministerial de un gobierno entrante acudirá al Congreso a exponer la política general de gobierno sin que ello signifique, a su vez, pedir a los representantes el voto de confianza. El presidente del Consejo de Ministros, Luis Galarreta, se presentará este jueves 20 de agosto ante el pleno de la Cámara de Diputados, en cumplimiento de un mandato constitucional establecido en el artículo 130 de la Constitución.
La sesión plenaria en la Cámara Baja se llevará a cabo a partir de las 10:00 a.m. Al interior del Legislativo, se estima una jornada de entre cuatro y seis horas, incluyendo la exposición del jefe del Gabinete y las intervenciones de los diputados, cuya cámara está compuesta por 130 integrantes.
Según se informó desde la Presidencia del Consejo de Ministros (PCM), el premier efectuará su presentación acompañado de todos los integrantes de su gabinete y la exposición implicará el conjunto de lineamientos estratégicos que orientarán las acciones del Ejecutivo.
“Buscamos que cada peruano conozca con claridad los ejes de trabajo de este gabinete. No se trata de un simple trámite, sino del compromiso de articular medidas que de verdad lleguen a los hogares y alivien su economía”, señaló Galarreta, a través de una nota de prensa.
Allí también se incidió en que la exposición no da lugar al planteamiento de una cuestión de confianza y que la presentación ratifica el respeto del Ejecutivo por la independencia de poderes y el cumplimiento de la Constitución. También se indicó que la sesión con el Legislativo permitirá escuchar las posturas de las diferentes bancadas, “una apertura indispensable para alcanzar consensos”.
Fuentes de la bancada oficialista adelantaron a El Comercio que la exposición de Luis Galarreta contendrá un diagnóstico de la situación del país y una visión con índices realistas de hacia dónde apunta la actual gestión. En ese sentido, se ratificó que la estrategia frente al fenómeno El Niño, la inseguridad ciudadana y el desarrollo económico serán los ejes principales de la exposición del también primer vicepresidente de Keiko Fujimori.
Sin embargo, un tema que también se impone en la agenda es el proyecto de ley de pedido de facultades que anunció la propia mandataria el pasado 28 de julio en su mensaje a la Nación y que, a más de tres semanas, aún no llega de manera formal al Congreso. Como informó este Diario, el tema únicamente se abordó en la sesión del 29 de julio, en la que se pidió a los ministros que hagan llegar sus aportes, sin llegar a salir de esta instancia.
El Consejo de Ministros tenía previsto sesionar nuevamente este miércoles 19, a las 6:00 p.m., en la antesala de la presentación de Galarreta.
Desde el oficialismo, se incidió en apuntar los reflectores al Congreso, al indicar que, aun si el documento llegara a ser consensuado entre los miembros del Ejecutivo, aprobado en el Consejo de Ministros y presentado, no surtiría ningún efecto. Ello, pues la Comisión de Constitución, que recién se instaló este miércoles y que tendría que emitir un dictamen, sesionaría después de la semana de representación; es decir, recién a partir de la primera semana de setiembre.
En opinión del analista político Enrique Castillo, actualmente se percibe “un poco de desorden al interior del gabinete”, por lo que “hay la necesidad de que lo primero que nos diga el gobierno es hacia dónde quiere ir durante el primer año y durante los próximos cinco; es decir, una mirada de mediano y largo plazo”.
En esa línea, dijo que el fenómeno El Niño, si bien es un tema de máxima prioridad, es un tema temporal, y que hay también temas estructurales sobre los cuales aún el gobierno no ha mostrado una ruta clara y aterrizada. Uno de ellos, remarcó, es la lucha contra las organizaciones criminales.
“El gran enemigo no es el sicario, esa es solo la punta del iceberg. El gran enemigo es la organización criminal. Así como el terrorismo fue un enemigo gigante, y no solamente cada terrorista. En este caso; es la organización criminal”, expresó Castillo.
Otro de los temas, en la mirada de Castillo, es el de la informalidad y la ilegalidad; mientras que como tercer eje pendiente está el de la economía y la reforma del Estado, ambos “indesligables” uno del otro para todo lo que significa desarrollo de las inversiones y manejo de la economía.
Por su parte, el analista José Carlos Requena consideró que el eje principal a abordar por el premier debe ser el tema del fenómeno El Niño y la inseguridad ciudadana, pero también lo es el tema del pedido de las facultades al Congreso.
“Sí creo que [Galarreta] tendría que decir algo sobre el tema, porque lo que ha venido pasando es que son sobre todo rumores lo que ha circulado, no hay un anuncio oficial, incluso en el sentido de vamos a posponer, seguimos evaluando o algo por el estilo. Se ha generado expectativa y no se sabe bien qué va a pasar”, expresó a El Comercio.
A su juicio, si bien el tema debe tener consenso y el respaldo de todo el Ejecutivo, algo que no necesariamente es tan fácil de alcanzar, el jefe del Gabinete debería hacer algún anuncio e informar, por lo menos, qué es lo que está ocurriendo con el pedido que mencionó la presidenta y que no ha tenido ninguna manifestación oficial, más allá de algunas respuestas de algunos ministros.
“En el Congreso, es limitado lo que vaya a pasar mientras no haya un pedido oficial. Pero sí, por lo menos en el entorno político, creo que sí genera algo desconcierto, de qué está pasando y creo que ahí sí, como que esta sensación de poca claridad, es algo que debería despejarse pronto”, expresó Requena.
En similar sentido, Castillo consideró “fundamental” que el jefe del Gabinete acuda al Congreso con el proyecto de facultades, pues el tema ya ha tenido “una postergación permanente”. “Que diga si de repente ya desistieron o si es que no. Se supone que las facultades van a ser el instrumento para enfrentar muchos temas y agilizar muchos otros. Entonces, si van a continuar con ese instrumento, es fundamental saberlo. Si no, también”, expresó.
En caso Galarreta no aborde el tema, Castillo consideró que “se confirmaría que el gobierno no tiene claro qué es lo que quiere; y esto sería muy malo para el gobierno porque perdería credibilidad en el primer mes”. “En este momento, el gobierno está perdiendo cierta credibilidad frente a la población en el tema de la lucha contra la inseguridad. (…) Y si el gobierno pierde la confianza y la credibilidad, estaría perdiendo casi todo su capital político”, aseveró.
Desde 1993, el artículo 130 de la Constitución obligaba al premier a plantear una cuestión de confianza en el mismo acto. Con el retorno a la bicameralidad, no obstante, eso ha desaparecido y ahora incluso el propio Reglamento de la Cámara de Diputados es explícito al indicar que “la exposición no da lugar al planteamiento de cuestión de confianza”. Es decir, Galarreta efectuará su exposición, tras lo cual se generará un debate entre los diputados, pero no habrá ninguna votación.
Según explicó a El Comercio Martin Cabrera, consultor en Gestión Pública y Asuntos Parlamentarios, esto no significa que el acto en sí mismo “pierda importancia”, sino únicamente que “cambió de naturaleza”.
“Pasamos de un acto de legitimación —donde el gabinete tenía que acreditar mayoría para nacer— a un acto de rendición de cuentas programática. Es decir, el discurso se constituiría en el documento contra el cual se le va a medir después al gobierno. Digamos que de alguna manera se reduce el riesgo de ‘floro político’, porque ahora se exigirían propuestas más aterrizadas”, aseveró Cabrera.
En esa línea, el contrapeso político —explicó— “no desaparece, se traslada”. “La responsabilidad política del Consejo de Ministros ahora se hace efectiva por interpelación y censura, y solo ante la Cámara de Diputados (porque el Senado no interviene en el control a los ministros). Una moción de censura la presentan 33 diputados (25% del número legal) y se aprueba con 66 votos (más de la mitad de 130). La cuestión de confianza sigue existiendo, pero solo como facultativa, por iniciativa ministerial”, aseveró.
En suma, prosiguió, antes la obtención del voto favorable del Congreso en la investidura daba al Ejecutivo un respaldo político inicial y la sensación de que, con ello, podía empezar a trabajar. “Ahora ya no será así. Ahora en la medida que ya no se vota dar confianza, la sensación es que la evaluación —y el riesgo de interpelación y censura— es permanente”, subrayó el también director de IPOC CONSULTORES.
