La prisión no es un obstáculo para que Pedro Castillo imparta órdenes a la facción de Juntos por el Perú que le rinde cuentas. Esta semana ha hecho una demostración de fuerza desde Barbadillo y ha ratificado que esa bancada es el feudo de dos caudillos, cada uno controlando la porción que le corresponde. Mientras los intereses de uno no colisionen con los del otro, permanecerán unidos.
Primero fue la elección de Catherin Palomino como presidenta de la Comisión de Justicia de la Cámara de Diputados. La autoproclamada “pareja” del golpista (según unos chats difundidos por “Cuarto poder”) dirigirá el grupo de trabajo que fiscaliza y propone normas relacionadas con el sistema de justicia. Sin duda, la agenda de la amiga que visitó más de 60 veces a Castillo estará marcada por iniciativas que, de alguna u otra manera, apuntarán a la liberación o a beneficiar al reo de la Diroes.
Veinticuatro horas después, Yenifer Paredes, hermana de Lilia Paredes, la esposa asilada en México, fue designada presidenta de la Comisión de Energía y Minas de la misma cámara. La elección sorprendió a más de uno, pues el nombre de la cuñada del golpista no figuraba entre los voceados para presidir el grupo.
De esta forma, Castillo coloca a dos piezas de su entorno en puestos claves. Una, cuya principal bandera es la libertad del sentenciado, tendrá a su cargo la comisión que elabora las normas que afectan directamente al Poder Judicial y al Ministerio Público. La otra, su cuñada/hija, dirigirá un grupo que ha sido el reducto de los defensores de la minería ilegal. La visita de Máximo Franco Bequer, dirigente de Confemin, al despacho de Yenifer Paredes el viernes 21 permite vislumbrar el rumbo que seguirá su gestión.
“Keiko controlará el Congreso” era una narrativa recurrente en la campaña electoral y uno de los pretextos utilizados para instar a votar por Roberto Sánchez. Los nombramientos de la amiga y la cuñada de Castillo dan fe de que no es así. Por ahora, el control del Congreso parece alternar entre San Borja y Ate.
