Hay personas que tienen una forma de actuar que puede resultar irritante o molesto para muchos. Mientras que algunos se sienten felices por las victorias ajenas y no dudan en expresarlo con firmeza, hay otros que prefieren quedarse callados y hasta hacerse de la ‘vista gorda’. De seguro has podido presenciar cómo un compañero de trabajo permaneció en silencio cuando felicitaron a otro por su buen desempeño o eres tú quien siente amargura por ver la alegría de quienes te rodean. La psicología analizó por qué algunas personas se niegan a felicitar a otros por sus logros y los expertos coinciden en que no es por envidia, sino por autoprotección emocional. Aquí te cuento más detalles.
Qué dice la psicología de las personas que no felicitan a otros por sus logros
La psicología indica que no felicitar a otros no siempre nace de la maldad o la envidia directa, sino de un bloqueo por comparación social y autoprotección emocional. El éxito ajeno actúa como un espejo que resalta las frustraciones, inseguridades o duelos no resueltos de la propia persona.
La psicóloga Olga Albaladejo explicó en ‘Cuerpomente’ que “felicitar no es solamente un gesto de cortesía (…) El logro de otra persona puede convertirse, sin que lo pretendamos, en un espejo en el que evaluamos nuestra propia vida”.
Según agregó, esto se basa en la teoría de la comparación social, formulada por Leon Festinger, que sostiene que algunas personas valores sus capacidades, decisiones y progresos comparándolos con los demás, especialmente con quienes consideran semejantes. “Por eso no suele afectarnos igual el éxito de una celebridad desconocida que el de un hermano, una amiga o un compañero que empezó desde una posición parecida a la nuestra (…) puede tratarse de una reacción automática de autoprotección: el logro ha rozado una herida propia y la persona se bloquea antes de encontrar una respuesta adecuada”.
¿Qué hay detrás de una persona que no felicita a otra por sus logros?
Los expertos coinciden en que hay razones psicológicas detrás de este silencio:
- El efecto espejo: según la teoría de la comparación social, evaluamos nuestro valor al vernos reflejados en personas cercanas; si alguien de nuestro entorno triunfa, puede detonar una sensación de fracaso personal.
- Heridas y vulnerabilidad: el logro del otro toca una zona sensible o insatisfacción interna, generando un bloqueo mental que paraliza la respuesta de felicitación.
- Defensa de una identidad frágil: en casos más rígidos, minimizar o callar ante el éxito ajeno es un recurso para proteger un ego frágil que no tolera el brillo de los demás.
- Culpa posterior: muchas personas que guardan silencio experimentan después culpa, al notar que su reacción automática no refleja el cariño real que sienten por el otro.
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