En una residencia de ancianos de Surrey, a las afueras de Londres, Ethel Caterham recibió un nuevo año de vida convertido en un acontecimiento extraordinario. La británica, reconocida como la persona más longeva del mundo, celebró este viernes su cumpleaños rodeada de quienes la acompañan en esta etapa. Su historia, marcada por el paso de las décadas, la ha convertido en un testimonio viviente de la longevidad. A su alrededor, el tiempo parece detenerse por un instante para celebrar una existencia fuera de lo común.
Caterham forma parte de un reducido grupo de personas que han logrado superar una edad que pocos alcanzan. De acuerdo con los registros históricos, apenas 13 personas han llegado a vivir tantos años como ella, una cifra que convierte cada cumpleaños en un acontecimiento excepcional. Mientras sopla una nueva vela, su historia continúa despertando curiosidad y admiración. Desde su residencia en Surrey, la británica suma así otro capítulo a una vida que ha atravesado generaciones y ha desafiado los límites conocidos de la longevidad.
Estos son los años vividos, disfrutados y con los secretos que toda persona debe aplicar para llegar a esa edad
Este viernes, Ethel Caterham volvió a soplar las velas y celebró sus 117 años en Reino Unido, convertida en un símbolo mundial de longevidad. La mujer, reconocida como la persona más anciana del planeta, ha despertado admiración por la forma en que ha afrontado el paso del tiempo. Su historia no solo habla de años acumulados, sino también de una manera particular de entender la vida. La independencia y una actitud positiva aparecen como algunas de las claves de su extraordinaria trayectoria. A sus 117 años, Caterham continúa dejando una lección que trasciende generaciones.
Lejos de buscar fórmulas complicadas, la británica asegura que ha disfrutado cada etapa de su existencia con moderación y sin alimentar conflictos. Prefiere escuchar a los demás, mantener la calma y, finalmente, tomar sus propias decisiones, una filosofía que ha mantenido durante décadas. “He disfrutado de todo en la vida, pero con moderación”, contó al recordar su manera de vivir. También explicó que evita discutir y escucha las opiniones antes de seguir su propio camino. Así, entre recuerdos y experiencias, Ethel celebra un nuevo cumpleaños demostrando que para ella el tiempo también puede convertirse en un compañero de viaje.
Conoce un poco la biografía de Ethel cuya vida suele ser tan normal y moderada como la de cualquier mujer
Nacida en 1909 en Shipton Bellinger, al sur de Inglaterra, Ethel May Collins comenzó desde muy joven una vida marcada por la independencia y la aventura. A los 18 años, dejó su tierra natal y emprendió un viaje en barco rumbo a la India, donde encontró trabajo como niñera. Aquella experiencia significó uno de los primeros grandes capítulos de una existencia que estaría llena de cambios. Tras regresar a Inglaterra, su camino tomó un nuevo rumbo al contraer matrimonio con Norman Caterham, un oficial del Ejército. Juntos formaron una familia y tuvieron dos hijas.
Pero la vida volvió a ponerla frente a nuevos desafíos cuando quedó viuda y tuvo que continuar su camino por cuenta propia. Lejos de detenerse, Caterham decidió aprender a conducir a los 67 años, demostrando que nunca consideró demasiado tarde para comenzar algo nuevo. Durante tres décadas, mantuvo las manos al volante y continuó conduciendo hasta los 97 años. Aquella decisión se convirtió en otra muestra de su carácter autónomo y decidido. Hoy, sus recuerdos parecen recorrer más de un siglo de historia, marcado por decisiones que siempre tomó a su propio ritmo.
El hombre más longevo del mundo con un “Parabéns Ethel” mandó este mensaje a la homenajeada
En medio de la celebración por su cumpleaños, Ethel Caterham estuvo acompañada por sus familiares y por otros residentes del centro donde actualmente vive. La jornada, marcada por los recuerdos y las muestras de cariño, también tuvo un saludo que llegó desde miles de kilómetros de distancia. El brasileño João Marinho Neto, reconocido como el hombre más anciano del mundo, quiso sumarse a la celebración. Con 113 años, el brasileño envió una fotografía de Ethel acompañada de un breve mensaje: “Parabéns Ethel”.
El gesto, aunque sencillo, volvió a unir las historias de dos personas que han desafiado el paso del tiempo. No es la primera vez que Caterham y Neto intercambian unas palabras, pues ambos ya habían establecido contacto anteriormente. Esta segunda comunicación entre los dos longevos protagonistas despertó nuevamente la atención por sus extraordinarias edades. Mientras ella celebraba en Reino Unido y él seguía su vida en Brasil, sus historias volvieron a encontrarse. Dos vidas centenarias que, por un instante, quedaron conectadas a través de un mensaje de cumpleaños.
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