Los efectos del fenómeno de El Niño (FEN) se intensificarán en los próximos meses. A las caídas del agro y la pesca se sumarán consecuencias de gran magnitud para los hogares, sobre todo en el norte del país. La falta de prevención del gobierno saliente ha dejado un tiempo limitado para prepararse contra esta situación.
Impacto en la economía
En su última alerta, la comisión Enfen señaló que, en lo que resta del año, predominarían condiciones climáticas cálidas de magnitud extraordinaria. Según la Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica (NOAA, por sus siglas en inglés), en las dos primeras semanas de agosto, las anomalías de la temperatura del mar registran niveles similares a 1983, que es el mayor registro de los últimos cincuenta años. Según el BCR, los dos FEN extraordinarios (1983 y 1998) costaron 4,1 y 1,7 puntos porcentuales del PBI. Eso es lo que estaría potencialmente en juego.
En este contexto, la actividad económica ya evidencia el impacto del FEN. Entre abril y junio, la economía moderó su avance afectado por las condiciones climáticas. Con ello, si bien creció 3% en el primer semestre, fue amortiguado por la menor producción en el agro (-0,6%), la pesca (-33,2%) y en la manufactura primaria (-10,4%), principalmente por el menor procesamiento de productos pesqueros.
En los siguientes meses veríamos afectado, también, el turismo. El episodio del 2023 revirtió la recuperación del sector en Piura. Posterior a ello, la región acumuló dos años de caídas consecutivas en el flujo de pasajeros aéreos. Desde entonces, la situación se agravó y, a junio del 2026, el movimiento de pasajeros de los últimos 12 meses es 10% menor frente al 2019.
“Enfrentar un fenómeno cada vez más recurrente requerirá mejor planificación, mayor presupuesto y agilidad en ejecución de obras”.
Los cambios climáticos asociados al FEN también impactan en la generación eléctrica por fuentes renovables. Entre julio y agosto, la generación eólica se redujo en 15% por menores vientos en la costa, especialmente en Punta Lomitas (Ica), donde se ubica la principal central eólica del país. Ello elevó el uso de diésel para generar electricidad, lo que en el corto plazo multiplicaría hasta cuatro veces las tarifas a usuarios libres (grandes empresas) como ocurrió en el 2023.
Vulnerabilidad frente a lluvias
Históricamente, el norte ha sido la macrorregión más vulnerable frente al FEN. En el 2017, casi un quinto de su población –más de 250 mil personas– reportó que había sido afectada por desastres naturales. Para este año, el Cenepred estima que más de ocho millones de peruanos se encuentran en riesgo alto o muy alto ante inundaciones por lluvias intensas. Del total, 47% reside en el norte, pese a que esta solo concentra el 22% de la población nacional. En Piura y Tumbes, más del 60% de sus habitantes se encuentra en una situación de muy alto riesgo.
La brecha en el acceso a servicios básicos en el norte agrava su vulnerabilidad. En esa macrorregión, solo el 13% de la población cuenta con acceso a agua segura y la continuidad del servicio promedia apenas 13 horas al día, muy por debajo del resto del país. En ese contexto, las lluvias intensas y los deslizamientos de tierra son un detonante de emergencias sanitarias. Por ejemplo, en el 2023 las defunciones por dengue se multiplicaron por cinco respecto al 2022. Piura y Lambayeque explicaron el 74% de ese incremento.
Lima también está expuesta a fuertes lluvias como se evidenció en las últimas semanas. Cenepred estima que hay más de cinco millones de limeños con riesgo alto o muy alto por inundaciones, especialmente en el norte y este de la ciudad. Como porcentaje de su población, en los distritos de Cercado, Carabayllo y Los Olivos se encuentran los valores más elevados de personas en riesgo muy alto por inundaciones.
En este contexto, el gobierno saliente no implementó las medidas de prevención necesarias, según nueve de cada diez economistas encuestados por el IPE. Incluso, para seis de cada diez, el país no está mejor preparado en comparación con el 2017. Ante ello, el calendario electoral y el cambio de autoridades comprometen el tiempo para la preparación.
El Ejecutivo anunció la atención de 536 puntos críticos. Sin embargo, enfrentar los efectos de un fenómeno cada vez más recurrente requerirá, a futuro, mejor planificación, mayor presupuesto y agilidad en la ejecución de obras mayores de prevención.
