La fuerza invisible detrás de cada respiro
A los siete meses de gestación, mi primera experiencia en este mundo no fue un llanto fuerte, sino una batalla por el aire. Nací prematuro y con un cuadro de neumonía. Mi primer respiro fue un esfuerzo clínico urgente que requirió intervención inmediata. Hoy me formo en las aulas para ser yo quien brinde esa misma ayuda vital a otros.

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