El presidente Javier Milei responsabilizó al movimiento feminista y a la legalización del aborto por la caída de la natalidad en Argentina y advirtió que el descenso de los nacimientos tendrá consecuencias sobre el crecimiento económico y el sistema previsional.
Durante su intervención en el Council of the Americas, celebrado en Buenos Aires, el mandatario cuestionó la Ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo y afirmó: "Estamos pagando muy caro la locura de los pañuelitos verdes", en alusión al símbolo utilizado por quienes impulsaron el acceso legal al aborto.
"Hoy, la Argentina no llega a una tasa de crecimiento de la población y de la natalidad que permita la reposición. Por lo tanto, esa pasión por asesinar niños en el vientre de la madre también nos cuesta caro en términos de crecimiento, y ni les cuento en términos de sistema previsional", sostuvo.
No obstante, los datos disponibles muestran que la reducción de los nacimientos en Argentina comenzó antes de la aprobación de la legislación que legalizó el aborto. Según el Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA), la fecundidad descendió hasta 1,2 hijos por mujer en 2024, muy por debajo de los 2,1 necesarios para el reemplazo poblacional.
El organismo atribuye esta transformación demográfica a múltiples factores. Entre los principales factores figuran las dificultades económicas, la inseguridad laboral, el acceso a la vivienda y los problemas relacionados con el cuidado de los hijos. Estas condiciones explican, según el UNFPA, una parte importante de la brecha entre la cantidad de hijos que las personas tienen y los que desearían tener.
El planteamiento de Milei
La postura del líder libertario frente al aborto es conocida desde antes de su llegada a la Casa Rosada. El presidente definió reiteradamente la interrupción del embarazo como un asesinato agravado por el vínculo y cuestionó públicamente al movimiento feminista y a quienes defienden la legislación vigente.
La Ley 27.610 fue aprobada en Argentina en 2020 y permite la interrupción voluntaria del embarazo hasta la semana 14 de gestación. Después de ese plazo, contempla el acceso cuando existe riesgo para la vida o la salud de la mujer o cuando el embarazo es consecuencia de una violación.
Durante el Gobierno de Milei se presentó además un proyecto impulsado por legisladores de La Libertad Avanza para derogar la legislación, aunque la iniciativa no prosperó.
Las organizaciones dedicadas a los derechos sexuales y reproductivos también han cuestionado las políticas de austeridad de la actual administración. Según estas entidades, los recortes y la eliminación de programas estatales han generado obstáculos para acceder a servicios de salud sexual y reproductiva, incluida la interrupción legal del embarazo.
El planteamiento de Milei se produjo en un discurso centrado principalmente en la economía y ante empresarios reunidos en Buenos Aires. El mandatario defendió el rumbo de su Gobierno y vinculó la evolución de la población con el funcionamiento futuro del mercado laboral, el crecimiento y el sistema previsional.
La caída de la natalidad, por tanto, vuelve a ocupar un lugar en el debate público argentino, aunque los datos del UNFPA señalan un fenómeno demográfico de múltiples causas y una tendencia que comenzó años antes de la legalización del aborto.
