Un movimiento telúrico puede convertir un trayecto cotidiano en una situación de emergencia en cuestión de segundos. En medio del desconcierto, correr hacia una salida, forzar una puerta o intentar abandonar un vehículo sin autorización puede incrementar el peligro. Por ello, la Autoridad de Transporte Urbano para Lima y Callao (ATU) recordó los protocolos que deben seguir los pasajeros si un sismo los sorprende mientras utilizan el transporte público. Las disposiciones abarcan a los principales sistemas de movilidad de la capital, entre ellos el Metropolitano, los corredores complementarios, el servicio Aerodirecto y las líneas 1 y 2 del Metro de Lima. La premisa es clara: ante una emergencia, los usuarios deben mantener la serenidad, permanecer atentos y seguir las indicaciones del personal responsable de la seguridad. La respuesta durante los primeros segundos resulta fundamental. Los trabajadores de cada servicio tienen protocolos establecidos para identificar espacios seguros, controlar el desplazamiento de los pasajeros y, si la situación lo requiere, coordinar una evacuación. Por ello, actuar por cuenta propia puede terminar complicando una operación diseñada precisamente para reducir riesgos.
Si el sismo te sorprende dentro de un bus
Quienes viajen en el Metropolitano, los corredores complementarios o el Aerodirecto no deben intentar descender mientras la unidad continúa desplazándose. La recomendación es esperar a que el conductor reduzca la marcha y detenga el vehículo en un lugar que ofrezca condiciones adecuadas para una salida segura.
Las puertas no se abrirán mientras exista riesgo para los pasajeros. En ese escenario, intentar abrirlas por la fuerza o abandonar el bus de manera apresurada puede exponer a las personas a accidentes y otros peligros derivados de la emergencia.
En la situación puntual del Metropolitano, los buses serán dirigidos hacia la estación más cercana, donde se podrá organizar el desembarque de los usuarios. Si el movimiento ocurre cuando el pasajero se encuentra en una zona de embarque, deberá permanecer dentro de los espacios previamente identificados como seguros y esperar las instrucciones correspondientes antes de desplazarse.
¿Qué ocurre si el temblor sucede en una estación?
No todas las situaciones requieren una evacuación inmediata. Si el pasajero se encuentra en un área de embarque cuando comienza el movimiento, lo más importante es identificar las zonas señalizadas y permanecer allí mientras dure la emergencia.
La reacción instintiva de buscar rápidamente una salida puede generar aglomeraciones y dificultar el trabajo del personal encargado de controlar la situación. En cambio, esperar las instrucciones permite que el desplazamiento se realice de manera ordenada y únicamente cuando existan condiciones para hacerlo.
La ATU busca que los usuarios comprendan que los protocolos no solo indican qué hacer, sino también qué acciones deben evitarse. En una emergencia, una decisión apresurada puede convertir una situación controlada en un escenario de mayor riesgo.
En el Metro, bajar a las vías está prohibido
El procedimiento cambia cuando el sismo ocurre mientras una persona se encuentra a bordo de un tren de las líneas 1 o 2 del Metro de Lima. En este caso, la principal regla es tajante: los pasajeros no deben descender a las vías bajo ninguna circunstancia.
Si el convoy queda detenido entre dos estaciones, los usuarios deberán permanecer dentro de los vagones y mantener las puertas cerradas. El hecho de que el tren se encuentre inmovilizado no significa que exista autorización para salir; cualquier evacuación tendrá que ser determinada por el personal responsable.
Cuando el tren se encuentre en una zona de andenes, las condiciones pueden ser diferentes y las puertas podrían permanecer abiertas. Aun así, los pasajeros deberán continuar dentro del vagón hasta recibir una indicación oficial que determine el siguiente paso.
La decisión final queda en manos del personal especializado
Después de un sismo, la prioridad es evaluar si la infraestructura y las condiciones de operación permiten continuar con el servicio o si resulta necesario activar una evacuación. Esa evaluación corresponde al personal de seguridad y a los responsables de cada sistema de transporte.
Por ello, los usuarios deben evitar desplazamientos individuales, abrir puertas sin autorización o intentar abandonar los trenes y buses por sus propios medios. La coordinación es parte esencial de la respuesta ante una emergencia.
En situaciones de este tipo, saber cómo reaccionar puede marcar una diferencia. Mantener la calma, permanecer en las zonas seguras y seguir las instrucciones oficiales permite reducir riesgos y facilita que los equipos encargados de la emergencia puedan actuar sin obstáculos.
