El ocioso debate de los feriados
El traslado de los feriados -primero a los viernes, luego a los lunes- es, en el mejor de los casos, una salida honrosa para el Gobierno, al ver que la idea original de eliminar unos cuantos iba a enfrentar resistencia. Pero lamentablemente se enreda pretendiendo justificar el traslado como una manera de minimizar la pérdida de productividad que todo feriado ocasiona y de impulsar la actividad económica incentivando el turismo. La verdad es que ni siquiera vale la pena discutirlo. Mucho ruido y pocas nueces.
