Arqueólogos descubrieron 11 puntas de flecha de obsidiana con marcas grabadas en Tepecik-Çiftlik, un asentamiento neolítico de Capadocia, en Turquía. El hallazgo elevó a 54 el número de piezas conocidas con estas características, consideradas únicas porque hasta ahora no aparecen en ningún otro lugar del mundo.
Las piezas pertenecen a un periodo comprendido entre aproximadamente 7100 y 5800 a. C. y presentan incisiones realizadas sobre la superficie negra y brillante de la obsidiana. Un estudio publicado en PLOS One señala que estos objetos fueron utilizados durante más de un milenio, pero su función continúa sin una explicación definitiva.
Para Alice Vinet, investigadora de Aix-Marseille Université y autora del trabajo, el hallazgo resultó especialmente emocionante: "Estábamos muy contentos", afirmó, aunque recordó que una pieza similar ya había sido localizada años antes por su colega S. Balci.
Unas marcas en la obsidiana esconden un enigma de 9.000 años
Tepecik-Çiftlik se encuentra en la llanura de Melendiz, entre dos importantes fuentes de obsidiana. Las comunidades neolíticas de la zona practicaban la agricultura y la ganadería, además de recurrir a la caza. El asentamiento conserva unas 740 puntas de flecha de este vidrio volcánico, pero hasta hace poco solo una presentaba incisiones claramente identificables.
Las 12 puntas de flecha de obsidiana incisa conocidas de Tepecik-Çiftlik. Foto: Vinet y Guilbeau 2026El panorama cambió a partir de 2.022, cuando los investigadores localizaron otras piezas. "Una vez que supimos exactamente qué debíamos buscar, pudimos reconocer las demás", explicó Vinet. El equipo examinó cada punta para distinguir las pequeñas marcas sobre la superficie oscura.
Los científicos también quisieron comprobar si las incisiones podían ser accidentales. Vinet y Denis Guilbeau, del Ministère de la Culture, analizaron las piezas con microscopios y reprodujeron las marcas mediante experimentos. La obsidiana no podía rayar la propia obsidiana, por lo que recurrieron al sílex, un material mucho más duro. El método funcionó.
El dato resulta significativo porque el sílex apenas representa el 1% de las lascas de piedra del yacimiento. Quien grabó las puntas tuvo que buscar un material poco habitual para conseguirlo. En la mayoría de los ejemplares aparecen dos o tres pasadas para producir líneas blancas visibles sobre el vidrio volcánico. Una pieza destaca por su complejidad: posee al menos 20 incisiones que forman tres cuadrados unidos por una línea.
Los expertos no consiguen explicar por qué fueron grabadas
Las marcas no siguen un patrón claro. Algunas ocupan el centro de las puntas y otras aparecen desplazadas. Ciertas incisiones surgieron antes de que la pieza quedara terminada, mientras que otras llegaron después. Ningún diseño coincide exactamente con otro.
Una hipótesis propuesta en la década de 1.980 por la arqueóloga Kathryn Ataman plantea que las señales pudieron funcionar como marcas de los cazadores para identificar quién había abatido un animal. Sin embargo, la escasez de ejemplares y la diversidad de sus diseños dificultan esa interpretación.
Los investigadores también detectaron semejanzas entre algunos motivos de distintos yacimientos. "Fue muy emocionante observar cómo aparecían similitudes entre los distintos yacimientos. Al mismo tiempo, cada punta de flecha es única: ninguna de las incisiones es exactamente igual a otra", señaló Vinet.
La decoración, la identificación personal y las prácticas simbólicas o rituales permanecen entre las posibilidades. Además, aunque la obsidiana de Capadocia llegó a regiones lejanas como el Levante meridional, ninguna punta grabada apareció fuera de Anatolia Central.
Para Vinet, un hallazgo podría aportar una pista decisiva: "Nos encantaría encontrar herramientas líticas asociadas a enterramientos". Tepecik-Çiftlik posee numerosos enterramientos y artefactos de piedra, pero hasta ahora no han aparecido juntos.
