Entre 1980 y 1987, Marruecos erigió en el Sahara Occidental una línea fortificada que divide este territorio desértico en dos, separando la zona bajo control marroquí de la administrada por el Frente Polisario. Se le conoce popularmente como el 'muro de arena', o como El Berm, y sus detractores lo denominan el 'muro de la vergüenza'.
Alrededor de 7 millones de minas antipersona enterradas a lo largo de casi tres mil kilómetros: ese es el legado que perdura, cuatro décadas después, de la estructura defensiva continua más larga del mundo después de la Gran Muralla de China.
¿Por qué se construyó el muro de arena en el Sáhara?
Todo comenzó tras un intenso enfrentamiento militar en la región de Ouarkziz. En agosto de 1980, Marruecos puso en marcha un proyecto para asegurar su territorio. El trasfondo se remonta a 1975: tras la retirada de España, Marruecos y Mauritania se repartieron la zona sin atender las demandas de independencia de la población saharaui. En respuesta a esta anexión, los saharauis crearon en 1976 el Frente Polisario como movimiento de liberación nacional y proclamaron la República Árabe Saharaui Democrática.
La guerra abierta que estalló llevó a adoptar una estrategia radical: en lugar de perseguir a una guerrilla evasiva por un desierto inmenso, resultaba más efectivo cerrar físicamente una porción clave del territorio.
La construcción se desarrolló de forma gradual a lo largo de seis etapas. La última fase, un tramo de 550 kilómetros finalizado en 1987, cerró el perímetro al alcanzar la localidad de Guerguerat. En total, se levantaron seis muros sucesivos que fueron desplazando progresivamente la línea de control marroquí hacia el este y el sur. El sexto y último tramo fue el más extenso: construido entre mayo y septiembre de 1985, abarcó 670 kilómetros desde el suroeste de Amgala hasta la costa atlántica, al sur de Dajla.
Un dato curioso es que la técnica empleada para erigir estos montículos se inspiró en un método tradicional agrícola marroquí utilizado para proteger las palmeras de las inundaciones.
¿Cuánto mide el muro del Sahara Occidental y cómo está militarizado?
Con una extensión de entre 2.700 y 2.720 kilómetros, no solo es la segunda barrera humana más larga de la historia, sino también el campo de minas continuo más extenso del planeta.
Lejos de ser un simple talud de arena, se trata de un complejo sistema defensivo articulado en dos o tres líneas superpuestas. La barrera alcanza hasta tres metros de altura y cuenta con trincheras, vallas de alambre de espino, fortificaciones y unos siete millones de minas enterradas.
El despliegue humano y tecnológico es masivo: entre 100.000 y 120.000 soldados marroquíes custodian permanentemente la estructura desde búnkeres, bases militares, puestos de artillería y pistas de aviación. Además, una sofisticada red de radares permite detectar cualquier movimiento a decenas de kilómetros de distancia.
¿Por qué el muro de arena sigue siendo una amenaza?
Militarmente, el muro consolidó el control de Marruecos sobre más de dos tercios del Sahara Occidental, una división que persiste pese al frágil alto el fuego negociado por la ONU en 1991 y roto brevemente en 2020.
Sin embargo, su mayor problema es el impacto humanitario: unos 7 millones de minas no retiradas han causado más de 2.500 víctimas mortales y heridos entre la población nómada local. Aunque la ONU reanudó el desminado entre 2023 y 2024, la limpieza total del territorio tomará varias generaciones.
